Insulza va a Honduras a dar ultimátum: Zelaya

PANAMÁ (AFP). El presidente depuesto de Honduras, Manuel Zelaya, señaló el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza viaja el viernes a Tegucigalpa no para negociar con el gobierno provisorio del país centroamericano sino a darle un "ultimátum".

"El secretario Insulza no va a negociar. Por orden de todos los gobiernos del Consejo Permanente de la OEA, va a informarles que su tiempo se ha terminado y que el mundo entero está condenando ese golpe", dijo Zelaya en Panamá.

"Tienen que retornar a la voluntad popular y dejar de sostenerse en el poder a través de las armas", agregó el mandatario depuesto el domingo en un golpe de Estado, en una entrevista con la cadena multiestatal Telesur.

"Este sistema dictatorial no es válido y no va a ser reconocido por la comunidad internacional", declaró poco después Zelaya en una conferencia de prensa en la capital panameña, donde el miércoles asistió a la toma de posesión del nuevo presidente Ricardo Martinelli.

Insulza viajará este viernes a Tegucigalpa para reunirse con las autoridades surgidas del golpe de Estado e informarles sobre el últimatum que les dio la organización, informó hoy jueves la OEA.

La organización había dado un plazo de 72 horas para que Zelaya sea reinstalado en el poder. El plazo vence el sábado a las 14h00 GMT, hora a la que está convocada una nueva reunión en Washington, que podría suspender a Honduras del organismo hemisférico.

"Las 72 horas son para informar del ultimátum al gobierno (...) son un plazo fatal para el régimen de facto que se ha instalado a la fuerza en Honduras", dijo Zelaya.

"Mi retorno se está planificando en base a estos resultados (del ultimátum) (...). El invento de que va (Insulza) a negociar es un invento de ellos (el gobierno de Honduras)", agregó.

El presidente designado por el Congreso hondureño, Roberto Micheletti, dijo antes a la AFP que su gobierno no va a "negociar nada" con la OEA para restituir a Zelaya en la presidencia y que éste " nunca va a retornar al poder" en Honduras.

Zelaya, un político de derecha que dio un giro aliándose con Venezuela y otros países con gobiernos de izquierda, dijo que el día que los militares lo capturaron en su hogar el domingo, antes de expulsarlo a Costa Rica, pensó que lo iban a matar.

"A mí casi me asesinan. No me asesinaron al final porque algo de conciencia tienen estos militares. Gracias a Dios estoy con vida. Yo pensé que me iban a asesinar", indicó el mandatario.

El depuesto presidente admitió que estaba equivocado cuando, al asumir el 27 de enero de 2006, pensó que la democracia ya estaba consolidada en su país y manifestó que su familia se encuentra refugiada en una embajada, que no precisó, en Tegucigalpa.

Los golpistas "dieron el zarpazo a la democracia el domingo. Este es el primer golpe de Estado del siglo XXI", agregó Zelaya, denunciando que las nuevas autoridades de Tegucigalpa han coartado las libertades cívicas, al reprimir a sus partidarios y restringir los derechos constitucionales.

Dijo además que ha recibido informes de que seguidores suyos han resultado heridos en manifestaciones en la ciudad de San Pedro Sula, capital económica de Honduras, 240 km al norte de la capital. "Eso no sale en los medios de comunicación porque están cortados", expresó.

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