Intensa lluvia se abate sobre capital haitiana

PUERTO PRINCIPE ( AP). El primer aguacero desde que un sismo devastó esta capital se presentó el jueves por la noche, empapando a cientos de miles de personas que se han quedado sin techo, en una ciudad donde algunas laderas de los cerros y los inmuebles debilitados por el sismo amenazaban con reblandecerse.

La tormenta se abatió sobre Puerto Príncipe mientras los funcionarios humanitarios decidieron demorar los planes de construir campamentos de refugiados en las afueras y comenzaron a enviar a los pobladores sin techo de regreso a sus barrios destruidos.

Los habitantes que hacían fila el jueves en un puesto de registro de la nueva campaña de relocalización de más de 1,2 millones de personas se mostraban escépticos del éxito del programa. Los funcionarios a cargo reconocieron que enfrenta desafíos enormes.

La gente corrió a buscar un lugar para guarecerse de la lluvia, mientras por las calles corría el agua. El aguacero arrastró basura, saturó el drenaje y dejó varios charcos.

Algunas mujeres se desnudaron y aprovecharon la tormenta para bañarse. No hay duchas ni instalaciones sanitarias en muchos campamentos atestados que los funcionarios quieren descongestionar.

La temporada de lluvias empieza en menos de un mes y los meteorólogos habían advertido que las primeras grandes tormentas llegarían pronto. Muchas viviendas siguen severamente dañadas y algunas apenas se sostienen en las laderas de las colinas, vulnerables a deslizamientos de lodo si llueve mucho.

" Habrá inundaciones. Habrá incomodidad y miseria. Y eso no se puede evitar", dijo Anthony Banbury, un alto funcionario de Naciones Unidas para Haití, esta semana en una conferencia de prensa en Nueva York.

" Todo tiene que hacerse antes que empiece la temporada de lluvias y no vamos a poder", aseguró el jueves Gerald-Emile Brun, arquitecto de la comisión oficial de reconstrucción.

Brun dijo que es probable que los pobladores deban arreglarse por su cuenta.

Los refugiados que viven en campamentos recibieron con alivio la idea de dejar sus carpas improvisadas en el maloliente centro de la ciudad para mudarse a viviendas más firmes, pero no querían regresar a los barrios devastados por el sismo. Sólo en la capital, hay unas 770,000 personas sin techo.

Jean Petion Simplice, de 44 años, que vive con sus dos niños, esposa y suegra bajo una sábana, dijo que temía regresar a su barrio en ruinas.

" Nos van a sacar de aquí, pero no nos quieren decir dónde vamos", se quejó mientras esperaba a registrarse en un puesto que abrió el miércoles la Organización Internacional para las Migraciones en el Campo de Marte, cerca del Palacio Nacional derruido.

No todos los 60,000 refugiados de ese campamento, que en su mayoría provienen del barrio de Turgeau, podrán regresar a su vecindario, advirtió el teniente coronel de la Fuerza Aérea estadounidense John Blackwell. Pero los funcionarios esperan saber en dos semanas cuántos podrán hacerlo, tras establecer qué edificios son utilizables.

Descongestionar los campamentos sobrepoblados " es nuestra nueva gran estrategia, nuestra gran iniciativa ahora", dijo el vocero Mark Turner, de la organización internacional. " La mayoría de la gente tiene algún tipo de carpa o estructura. Queremos decirles: 'Empáquenla y llévensela a casa".

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