Irak: Surgen señales de asesinatos en represalia

Casi cuatro decenas de presidiarios suníes fueron baleados el martes en una cárcel al norte de Bagdad, un auto bomba estalló en un vecindario chií de la capital y cuatro hombres suníes fueron asesinados, señales de que una guerra abierta entre las dos principales sectas musulmanas se ha reavivado en Irak.

Los asesinatos, ocurridos después que insurgentes suníes tomaran una franja del territorio iraquí, son los primeros indicios de un regreso a la violencia sectaria que casi separa al país en 2006 y 2007.

Durante los ocho años de presencia de Estados Unidos en Irak, las fuerzas armadas estadounidenses funcionaron como amortiguador entre las dos sectas islámicas, aunque con un éxito limitado.

El ejército estadounidense se ha estado replegando, a fin de asumir una misión más restringida y con menos tropas, mientras el presidente Barack Obama decide qué hacer para combatir a los extremistas islámicos.

En la más reciente muestra de violencia sectaria, al menos 44 presidiarios suníes fueron ejecutados con disparos a la cabeza y al pecho por combatientes chiíes progubernamentales después que insurgentes suníes trataron de invadir la cárcel cerca de Baquba, al noreste de Bagdad, dijo la policía.

El ejército iraquí dio una versión distinta de los hechos y reportó la muerte de 52 personas. Dijo que los internos suníes fueron muertos por morteros lanzados la noche del lunes.

En Bagdad, los cuerpos acribillados de cuatro hombres de entre 20 y 40 años, presumiblemente suníes, fueron hallados el martes en distintas ubicaciones del vecindario chií de Benuk, de acuerdo con funcionarios de la policía y de la morgue que hablaron bajo condición de anonimato porque no estaban autorizados a hablar con la prensa.

También el martes, un auto bomba en el distrito chií de Ciudad Sadr, en Bagdad, causó la muerte de 12 personas y heridas a otras 30 en un mercado al aire libre, informaron fuentes policiales y de servicios médicos. Nadie se adjudicó la responsabilidad del atentado, pero los ataques contra distritos chiíes suelen ser obra de extremistas suníes.

La violencia sectaria es un sombrío recordatorio de un capítulo obscuro en la historia de Irak, cuando hace casi una década la ciudad despertaba casi a diario con decenas de cadáveres en las calles, con heridas de balas o señales de tortura.

Obama ha dicho que no ordenará acciones militares en Irak a menos que el gobierno de Bagdad "haga a un lado las diferencias sectarias, fomente la estabilidad y se responsabilice por los intereses legítimos de todas las comunidades iraquíes".

En una medida aparentemente diseñada para satisfacer las exigencias de Obama, líderes chiíes, suníes y curdos de Irak emitieron el martes un comunicado conjunto en el que enfatizaron la importancia de fijar "prioridades nacionales" que se adhieran a mecanismos democráticos para resolver divisiones y condenar la retórica sectaria.

Había informes contradictorios sobre los enfrentamientos en el distrito de al-Katun, cerca de Baquba, capital de la provincia de Diyala.

Funcionarios dijeron que el cuartel, que incluye una pequeña cárcel, fue atacado el lunes con granadas propulsadas y fusiles de asalto por combatientes islámicos que intentaron liberar a los detenidos, todos presuntos milicianos suníes.

Un equipo especial acompañado por combatientes chiíes acudió a defender las instalaciones y ordenó a la policía que se fuera. Cuando la policía regresó, hallaron a 44 presidiarios muertos.

Un funcionario de la morgue en Baquba dijo que muchos de los cadáveres presentaban heridas de bala en cabeza y pecho. Un preso sobrevivió y fue llevado al hospital.

La policía llegó después al hospital y se llevó al herido, dijo un funcionario médico. Los funcionarios de la policía, la morgue y el hospital hablaron bajo condición de anonimato por temor a su seguridad.

Sin embargo, el principal vocero militar iraquí, teniente general Qasim al-Musawi, dijo a The Associated Press que los presos murieron debido a una andanada de obuses. Nueve atacantes también fueron muertos, agregó.

Al-Musawi dijo que los atacantes eran milicianos del Estado Islámico para Irak y el Levante (EIIL), un grupo inspirado en al-Qaida que la semana pasada capturó un amplio territorio en una ofensiva relámpago en el norte del país.

Se sabe que el grupo es activo en Diyala, donde milicianos chiíes combaten junto con las fuerzas del gobierno.

El EIIL ha jurado entrar a Bagdad, Karbala y Nayaf, en la amenaza más grave a la estabilidad del país desde que partieron las fuerzas estadounidenses en 2011. Ante su avance sobre Mosul y Tikrit, el pueblo natal de Sadam Husein, las fuerzas armadas y policiales iraquíes se desvanecieron o capitularon.

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