Irak retiene a cientos familiares de extremistas islámicos

Las fuerzas iraquíes tienen retenidos a más de 1.300 mujeres y niños extranjeros, que son familiares de combatientes del grupo extremista Estado Islámico, en un campo para desplazados en el norte de Irak, informaron las autoridades.

Las 1.333 personas, procedentes de 14 países distintos, se entregaron a las fuerzas kurdas a finales de agosto después de que las tropas iraquíes expulsaron a la milicia radical de la ciudad norteña de Tal Afar, cerca de Mosul, explicaron oficiales del ejército que hablaron bajo condición de anonimato de acuerdo con el protocolo militar.

Explicaron que las mujeres y los niños no serán acusados de delito alguno y podrían ser repatriados a sus países de origen. La mayoría proceden de Asia Central, Rusia y Turquía, pero el grupo también incluye gente de lugares tan lejanos como Japón y Corea del Sur.

Decenas de miles de extranjeros viajaron a Irak y Siria para vivir en el autoproclamado califato islámico de Estado Islámico.

El territorio bajo control de ISIS se ha reducido rápidamente en los últimos dos años, a medida que las fuerzas iraquíes y sirias han retomado varias ciudades y pueblos.

"No podíamos practicar nuestra religión en Azerbaiyán. No podíamos llevar el nicab (un velo que cubre la cara) porque había oficiales de inteligencia por todas partes", dijo Feyruza, quien es originario de Daguestán en Rusia.

"Nos dijeron que en Irak habían implementado el Islam y vinimos aquí y era verdad. Vivíamos nuestras vidas como musulmanes y estábamos muy contentos hasta que los aviones de guerra llegaron y destruyeron todo", agregó.

Ella y otras mujeres dijeron que habían estado viviendo en Tal Afar desde principios de 2015. Dijeron que no sabían nada de las atrocidades del grupo, ampliamente publicitadas en otros lugares.

"No vimos ningún asesinato. Eso no sucedió. Todo era según el Corán y la Sunna (las enseñanzas del profeta Mahoma). Lo que vimos fue la implementación de las normas islámicas", dijo otra mujer llamada Aybenis, también de Azerbaiyán. Ambas mujeres se negaron a dar sus apellidos alegando temor por su seguridad.

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