Italia aún más dividida tras agresión a Berlusconi

ROMA ( AFP). El jefe de gobierno italiano, Silvio Berlusconi, hospitalizado el domingo tras recibir un violento golpe en el rostro, será dado de alta el miércoles, mientras se agudiza el enfrentamiento político en Italia entre simpatizantes y opositores al magnate de las comunicaciones.

La agresión a Berlusconi, quien deberá " abstenerse de actividades públicas importantes durante al menos 15 días", según su médico personal, Alberto Zangrillo, desató este martes un áspero cruce de acusaciones recíprocas por haber alimentado el clima de odio en el país.

Berlusconi, que pasó más tranquilo que ayer su segunda noche en el hospital San Raffaele de Milán (norte), defendió el amor sobre el odio en su primer mensaje público divulgado por internet.

Con ese mensaje, Berlusconi, de 73 años, que quedó moralmente abatido tras la agresión de un desequilibrado que le arrojó un proyectil --que le rompió dos dientes, le fracturó la nariz y le provocó heridas en los labios--, pidió a sus simpatizantes que " estén serenos y tranquilos" porque " el amor vence sobre el odio y la envidia".

Según el doctor Zangrillo, Berlusconi podrá retomar " progresivamente" el trabajo pero deberá " abstenerse de asistir a actividades públicas importantes (...) y a situaciones de tensión", durante " al menos dos semanas".

Los colaboradores más cercanos del primer ministro estiman que será difícil que cumpla tales disposiciones ya que " adora estar entre la gente" y saludar personalmente a las personas, reconoció su portavoz Paolo Bonaiuti.

Una enorme pancarta que reza " Forza presidente" fue colgada frente a las instalaciones del hospital milanés por los hinchas del club de fútbol AC Milan, del que es dueño y presidente.

Mientras continúa el desfile de líderes políticos en el hospital, el ministro del Interior, Roberto Maroni, hizo una reconstrucción de la agresión ante el Parlamento, donde salió a la luz la fuerte división de la sociedad.

" La mano de aquél que hirió a Berlusconi fue armada por una campaña de odio sin piedad", aseguró Fabrizio Cicchitto, responsable del partido de Berlusconi, Pueblo de las Libertades, quien presentó al magnate de las comunicaciones como víctima de una conjura.

En su intervención atacó al grupo editorial Espresso-Repubblica, a los programas de televisión que critican al gobierno y sobre todo al ex juez anticorrupción Antonio Di Pietro de " querer transformar el enfrentamiento (político) en una guerra civil" y lo tildó de " terrorista mediático".

" Nos oponemos a Berlusconi no por odio sino por amor al país", respondió Di Pietro, líder de la oposición con Italia de los Valores.

En una entrevista al diario La Repubblica, el ex juez enumeró las numerosas arremetidas de Berlusconi contra las instituciones más importantes y sólidas del país.

De Pietro citó los ataques del primer ministro a la Corte Constitucional, que garantiza la defensa de la Constitución, al presidente de la República, árbitro del Parlamento y personalidad por encima de las partes, a los jueces, a la prensa independiente y por último a los " rojos" comunistas, autores entre otros de la Carta Magna italiana y formación que contaba con el 30% del electorado hasta hace una década.

La tensión es tan alta, que el gobierno está examinando la posibilidad de cerrar las páginas de internet que " incitan a la violencia" y de limitar las manifestaciones públicas, lo que suscita preocupación por las garantías a las libertades.

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