Jefe del FBI siente "náuseas" al pensar que pudo influir en comicios de EEUU

El director del FBI, James Comey, aseguró hoy sentir "náuseas" al pensar que su investigación a Hillary Clinton pudo impactar en el resultado de las elecciones de 2016 en EE.UU., pero defendió su decisión de reabrir las pesquisas cuando quedaban solo once días para los comicios.

Comey habló en público hoy, por primera vez, de las decisiones que tomó durante la campaña electoral y que le han costado duras críticas de los demócratas, incluida Clinton, quien este martes dijo estar convencida de que hubiera llegado a la Casa Blanca si el director del FBI no hubiera reabierto la investigación.

"Es terrible. Siento náuseas al pensar que pudiera haber tenido algún impacto en las elecciones. Pero honestamente, no cambiaría mi decisión", afirmó el jefe del Buró Federal de Investigación (FBI) ante el comité judicial del Senado.

Comey defendió así la decisión que tomó el pasado 28 de octubre, a once días de las elecciones, para notificar al Congreso la reapertura de la investigación relacionada con el uso que hizo Clinton de servidores de correo privados para comunicaciones oficiales cuando era secretaria de Estado (2009-2013).

"Haber ocultado (la nueva investigación) bajo mi punto de vista habría sido catastrófico", subrayó Comey.

Meses antes de enviar la notificación al Congreso, en julio pasado, el propio Comey había anunciado en una rueda de prensa que el FBI no presentaría cargos criminales contra Clinton y sus colaboradores porque no había tenido intención de infringir la ley, aunque habían actuado de manera negligente.

Precisamente, Comey explicó a los senadores que decidió reabrir la investigación porque los agentes del FBI encontraron "miles" de correos de la exsecretaria de Estado en el portátil del excongresista Anthony Weiner, expareja de una de las asesoras más cercanas a la entonces candidata demócrata, Huma Abedin.

Los agentes del FBI encontraron en ese ordenador correos de los tres primeros meses de Clinton al frente de la diplomacia estadounidense.

"Nunca antes habíamos encontrado correos electrónicos de sus primeros tres meses. Ella usaba un teléfono BlackBerry entonces y este descubrimiento era obviamente muy importante, porque si había pruebas de que estaba actuando con mala intención, estaría en esos tres meses", argumentó Comey.

Sin embargo, los descubrimientos no cambiaron la opinión del FBI, que, posteriormente, anunció que los nuevos correos no le hacían presentar cargos criminales contra Clinton.

Sin embargo, muchos demócratas consideraron que el daño ya estaba hecho y, de hecho, Clinton ayer culpó a Comey de su fracaso, al señalar en Nueva York que estaba "en el camino de ganar" hasta que el director del FBI tomó la decisión de abrir una nueva pesquisa, lo que "despertó dudas" en la mente de los estadounidenses.

Los senadores demócratas preguntaron en varias ocasiones a Comey por qué había decidido anunciar públicamente la investigación a Clinton y no la abierta a Trump y sus asesores para determinar si tuvieron contactos inapropiados con agentes rusos para influir en el resultado de los comicios.

Comey esperó hasta el mes de marzo pasado para anunciar públicamente que el FBI estaba investigando si hubo "alguna coordinación" entre Rusia y la campaña de Trump.

En respuesta, el director del FBI defendió su neutralidad, avisó de que no hablará de los resultados de la investigación rusa hasta que haya terminado y agregó: "no sé qué diremos cuando hayamos terminado, pero así es como también gestionamos la investigación a Clinton".

No obstante, Comey avisó de que el Gobierno ruso aún trata de influir en la política de Estados Unidos y que, de hecho, se ha convertido en la "mayor amenaza" para la seguridad de la nación.

Palabras más fuertes tuvo para el portal WikiLeaks, al que calificó de "pornografía" de la información de inteligencia por haber sobrepasado cualquier "límite" para desvelar información clasificada de manera imprudente y con el objetivo de buscar controversia.

Comey consideró que WikiLeaks se ha convertido en un "conducto" para los servicios de inteligencia rusos porque les permite publicar información destinada a "dañar" a Estados Unidos.

En respuesta a las preguntas de los senadores, Comey rechazó desvelar si el Gobierno está preparando cargos contra el fundador del portal, el australiano Julian Assange, por su rol en diversos robos de información clasificada, como revelaron en abril algunos medios estadounidenses.

Comey remarcó que no comentaría sobre los posibles cargos pendientes contra Assange porque "no ha sido arrestado", ya que se encuentra refugiado en la Embajada de Ecuador en Londres.

Durante la campaña electoral de 2016 en Estados Unidos, WikiLeaks publicó gran cantidad de información dañina para Clinton, como correos electrónicos de importantes miembros de su equipo, entre los que destacan los mensajes de John Podesta, jefe de campaña de la que fuera primera dama.

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