Jerarca católico en Tierra Santa: más paz y menos barreras

BELEN, Cisjordania (AP). El patriarca latino Fouad Twal, el clérigo católico de mayor rango en Tierra Santa, pronunció este jueves su mensaje navideño de paz para el Oriente Medio y oró por el día en que los palestinos dejen de estar restringidos por las barreras israelíes.

"Lo que más deseamos, lo que más esperamos, no llega. Deseamos la paz", afirmó Twal, que inició la celebración navideña con una procesión anual desde Jerusalén hasta Belén, el sitio donde la tradición indica que nació Jesús.

"No nos faltan alimentos ni ayuda. Todo lo que deseamos es paz, y éste es el pedido que todavía no ha recibido respuesta", agregó. Twal y su comitiva de decenas de vehículos entraron en el territorio palestino atravesando un enorme portón de acero en la barrera de separación israelí de Cisjordania, escoltados por soldados y policías israelíes en jeeps.

En otros sitios también se aguardaba la Navidad con más desesperanza que optimismo. Miles de personas en el centro de Filipinas aguardaban la máxima celebración cristiana en refugios debido a la amenaza de erupción del volcán Mayón.

Y en Pakistán, ninguna decoración iluminaba el campamento de refugiados de los cristianos que quedaron sin hogares debido a los peores hechos de violencia contra minorías en el país este año.

En Belén, la barrera y la intensa presencia de seguridad israelí eran poderosos recordatorios de las divisiones y hostilidades que han imposibilitado la paz.

"Queremos libertad de movimiento, no queremos muros", afirmó Twal al pasar por la barrera. "No queremos barreras de separación".

Israel empezó a construir la imponente barrera con bloques de concreto y cercas electrónicas después que milicianos palestinos lanzaron una serie de ataques suicidas. Pero los palestinos lo consideran como una anexión de terrenos porque su ruta entra en Cisjordania en varios sitios.

Miles de personas estaban congregadas en la Plaza del Pesebre cuando llegó Twal: turistas de todo el mundo y palestinos tocando gaitas como suelen hacerlo en cada Navidad. Globos multicolores daban particular colorido a la festividad.

Mientras tanto en el campamento de refugiados a 350 kilómetros al sudoeste de Islamabad, Pakistán, los cristianos desplazados por actos de violencia y saqueos de los musulmanes dijeron haber recibido mensajes de texto en que les advertían sobre un "regalo especial de Navidad", y estaban aterrorizados de ser nuevos blancos de violencia.

Y en la zona del volcán filipino, trabajadores del gobierno y voluntarios trataban de entretener a los 47,000 residentes forzados con juegos, películas y conciertos. Para la cena de Nochebuena se repartieron paquetes de fideos, frutas y carne en lata.

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