Jóvenes cuentan horas para unirse con el Papa en Sidney

SIDNEY (AFP) - Cientos de miles de jóvenes peregrinos en Sidney se abocaron este miércoles a la catequesis, pero también disfrutan de parrillas y conciertos, contando las horas antes de que el jueves se les una el papa Benedicto XVI, quien está en su último día de descanso en Australia.

Las Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ), encuentro creado por Juan Pablo II que se realiza cada dos o tres años, comenzaron el martes en esta ciudad australiana y culminarán el domingo, con una multitudinaria misa oficiada por el Papa, que desde el domingo descansa en una propiedad cercana a Sidney.

Este miércoles comienzan tres jornadas de catequesis para los más de 125.000 peregrinos extranjeros y unos 100.000 locales que serán impartidas en 255 lugares diferentes de todo Sidney y en 29 idiomas distintos, indicó a los periodistas el obispo Anthony Fisher, de la organización de las JMJ.

De los extranjeros, cerca de 12.000 son latinoamericanos.

"Son discusiones abiertas, no de una sola vía, hay un debate con los obispos", afirmó Fisher, quien recordó que en las anteriores JMJ en Colonia, Alemania, en 2005, él participó en la catequesis y recibió preguntas, desde por qué se hizo sacerdote hasta cuál era su sabor de pizza favorito.

En estas JMJ, donde hay peregrinos de 169 países, la diversidad en los tópicos de discusión está a la orden del día: se anuncian foros desde sexualidad hasta leyendas urbanas católicas, pasando por temas más ortodoxos como las vías para encontrar al Espíritu Santo o la oración cristiana.

Pero los jóvenes también encontrarán tiempo para relajarse, toda vez que se anuncia una gran barbacoa australiana en el campus de una universidad y múltiples conciertos en la playa Bondi y en otros lugares de Sidney, así como muestras de danzas aborígenes.

Pero el plato fuerte de estas JMJ llega el jueves, cuando el Papa inicie sus actividades oficiales, comenzando con una visita a la capilla de la primera beata australiana Mary Mackillop, para luego hacer su aparición en la tarde ante los jóvenes en el puerto de Sidney, en un "barco papal".

La agenda de Benedicto XVI en Sidney incluye una visita junto a otros líderes cristianos a la catedral de Santa María, un almuerzo con peregrinos y un saludo a jóvenes desfavorecidos en la Iglesia del Sagrado Corazón.

Concluye el domingo con una misa en el hipódromo de Randwick, en la que se esperan 500.000 personas, y que también marcará la despedida a los peregrinos que han inundado las calles de Sidney.

Asimismo, en sus 11 discursos y homilías previstos, el Papa pedirá perdón por los abusos sexuales de curas australianos, tal y como lo hizo en su visita a Estados Unidos, y hará un llamado a despertar la conciencia ante el cambio climático.

Este miércoles, el pontífice alemán de 81 años, instalado en una propiedad del Opus Dei desde que llegó el domingo, "debe tener un día de descanso, porque mañana va a tener un día muy ocupado, así que debe prepararse y terminar de darle forma a sus discursos y homilías", agregó Fisher.

Para ir preparando los ánimos, el Papa ha estado enviando diariamente a los celulares de los peregrinos un mensaje de texto diario, en una muestra de adaptación a los tiempos tecnológicos.

"El Espíritu Santo dio a los Apóstoles y te dio a ti el poder para proclamar que Cristo ha resucitado", fue el mensaje de este miércoles, firmado por "BXVI".

Las JMJ se iniciaron el martes en Sidney con una misa al aire libre a la que asistieron 150.000 jóvenes, lo que la prensa local destacó como un récord para una celebración de la eucaristía en Australia, país donde sólo un 27% de los habitantes son católicos y hay una fuerte secularización.

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