Juncker, el primer presidente de la Comisión Europea avalado por ciudadanía

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El exprimer ministro de Luxemburgo y expresidente del Eurogrupo Jean-Claude Juncker, veterano protagonista de la escena política europea, se convertirá previsiblemente en el primer presidente del Ejecutivo comunitario que ha recibido el aval indirecto de las urnas.

Para llegar hasta este momento, el luxemburgués ha tenido que superar toda una serie de obstáculos y de rechazos por parte de algunos Estados miembros, entre ellos los de Reino Unido y Hungría, que hoy votaron en contra de su designación para ese alto cargo de las instituciones de la Unión Europea (UE).

Juncker, de 59 años, ha sido el candidato a presidir la Comisión Europea (CE) proclamado antes de las elecciones europeas del 25 de mayo por el Partido Popular Europeo (PPE), que resultó el vencedor de esos comicios en el conjunto de la UE al lograr 221 eurodiputados de los 751 de la Eurocámara.

El exprimer ministro luxemburgués será el primer presidente de la CE designado con el procedimiento previsto en el Tratado de Lisboa (2009), en el que el voto ciudadano marca de forma indirecta quién debe ocupar el cargo.

El tratado deja en manos del Consejo la decisión final, que hoy se ha adoptado y que se basa en el pleno respeto a la voluntad de las urnas, pese a la oposición inicial del Reino Unido y Hungría.

A Juncker, que en enero de 2013 abandonó el puesto de presidente del "club del euro" y en octubre del mismo año perdió las elecciones en su país -salpicado además por un escándalo en los servicios secretos-, pocos le pronosticaban una segunda vida en la alta política.

El luxemburgués estará al frente de la Comisión Europea, la institución que ejerce la iniciativa legislativa, y deberá conformar el nuevo Ejecutivo comunitario, en el que muchos de los actuales comisarios serán previsiblemente sustituidos.

Hombre de consensos, como demostró al frente del "club del euro" en la peor parte del varapalo financiero de la "eurozona", Juncker consiguió ser el candidato del PPE con el apoyo de Alemania y Grecia, símbolos de las dos caras de la economía que ha dejado la peor crisis económica padecida por Europa desde la década de 1930.

El próximo presidente de la CE fue parte del equipo que gestionó la crisis del euro (era presidente del Eurogrupo en el primer rescate a Grecia) y ahora sus detractores le echan en cara ser uno de los rostros de la austeridad dictada desde Bruselas.

Juncker se marchó de la Presidencia del Eurogrupo en enero de 2013 después de contribuir a que se sentaran las bases del supervisor bancario único.

Elegido primer ministro de Luxemburgo por primera vez en 1995, obtuvo su primer cargo en el Ejecutivo de su país con 27 años.

Fuentes comunitarias explicaron a Efe que su "vocación" por el proyecto europeo nació tras un encuentro con otro presidente de la Comisión Europea, el también luxemburgués Jacques Santer (1995-1999).

Su personalidad extrovertida e irónica ha dejado un sinfín de anécdotas, como cuando en 2004 anunció erróneamente la muerte del líder palestino Yaser Arafat o cuando en marzo de 2012 las cámaras de todo el mundo captaron su broma de echarle las manos al cuello al ministro de Economía español, Luis de Guindos.

El político luxemburgués pudo ser el presidente de la CE ya en 2004, aunque no llegó a aceptar el puesto y se propuso, sin conseguir después apoyos suficientes, ser el presidente permanente del Consejo Europeo.

En su Luxemburgo natal, Juncker ha sido un reclamo imbatible en las elecciones, donde durante veinte años ha acumulado victorias, aunque para consolidarlas también ha necesitado de coaliciones con otras fuerzas.

En octubre de 2013, aún con un fuerte apoyo entre los electores, su carrera política en Luxemburgo terminó por un turbio escándalo de espionaje y de mala gestión en el seno de los servicios secretos.

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