Kerry en visita sorpresa al Líbano para dar apoyo

El secretario de Estado John Kerry llegó el miércoles a Beirut en una visita no anunciada para expresar apoyo al gobierno libanés, que vive momentos difíciles debido a la entrada de una ola masiva de refugiados sirios y a discrepancias que han dejado una parálisis en los pasillos del poder.

Kerry arribó a Beirut el miércoles para analizar con funcionarios libaneses tanto las consecuencias del conflicto en Siria como la disputa aparentemente irreductible sobre quién será el próximo presidente libanés. Se prevé que Kerry anunciará 290 millones de dólares en ayuda a agencias de la ONU que se ocupan de los refugiados sirios.

El Líbano, un país de 4,5 millones de habitantes, debe afrontar la presencia de más de un millón de refugiados sirios y palestinos que necesitan desesperadamente viviendas, educación y atención médica.

Un alto funcionario que viaja con Kerry dijo que el secretario analizará el problema de los refugiados con el primer ministro Tamam Salam y el presidente del parlamento Nabí Berri, a quienes también exhortará a que busquen una solución a la crisis que impide al país tener presidente desde el mes pasado.

El Líbano requiere una presidencia en "pleno funcionamiento" para enfrentar enormes retos, dijo el funcionario. Añadió que si bien Washington no prefiere a un candidato sobre otro, sí quiere ver que el nuevo jefe de estado asuma lo antes posible.

Kerry es el primer secretario de Estado que visita Líbano en cinco años. Hillary Rodham Clinton lo hizo en abril de 2009.

Los libaneses están profundamente divididos en torno a la guerra civil en la vecina Siria y se alinean con los distintos bandos en conflicto. Esa división es una de las causas de la falta de acuerdo sobre un candidato consensuado a la presidencia.

El sexenio de Michel Suleiman finalizó el mes pasado, pero los políticos no se ponen de acuerdo sobre un sucesor. Cinco sesiones parlamentarias en las últimas semanas no pudieron elegir a un mandatario debido al boicot de legisladores aliados con la milicia Jezbolá.

El sistema libanés de reparto del poder exige que el presidente sea un cristiano maronita, el primer ministro un musulmán suní y el presidente del parlamento un chií.


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