"Lanzazapatos" no sólo odia a EU y a Irán: admira al Ché

BAGDAD (AP). El periodista de la televisión iraquí Muntadhar al-Zeidi, quien la víspera ganó notoriedad mundial al lanzarle sus zapatos a George W. Bush, en una ocasión fue secuestrado por milicianos y en otra fue detenido por soldados del ejército de Estados Unidos. También es un admirador del revolucionario cubano-argentino Ernesto Ché Guevara.

Hoy lunes, un día después del ataque, los tres hermanos y la hermana de al-Zeidi se congregaron en el modesto apartamento situado en el oeste de Bagdad y en el que hay un póster del Ché Guevara.

Los miembros de la familia expresaron su desconcierto por la acción de al-Zeidi y temores de que sea torturado en la cárcel, pero también se mostraron muy orgullosos de que el periodista se hubiera enfrentado a Bush, al que muchos iraquíes consideran el destructor de su país.

"Juro por Alá: él es un héroe", dijo su hermana, que tiene el sobrenombre de Umm Firas, mientras observaba por una emisora de televisión árabe la secuencia en que su hermano le arrojaba a Bush primero un zapato y después otro. "Ojalá que Alá lo proteja", añadió.

El mandatario estadounidense dialogaba con los reporteros el domingo acompañado del primer ministro de Irak, Nuri al-Maliki, cuando al-Zeidi gritó en árabe "¡Este es un beso de despedida, perro!" y le arrojó sus zapatos. "Esto es por las viudas, los huérfanos y todos los muertos en Irak", agregó.

Bush se agachó para evadir los zapatos y ninguno de ambos mandatarios fue alcanzado por los proyectiles improvisados. El periodista es corresponsal de la estación de televisión iraquí Al-Baghdadia, con sede en El Cairo.

Con el transcurso del tiempo, al-Zeidi, un chií soltero de 28 años de edad, demostró su odio contra la ocupación militar de Estados Unidos y también contra lo que considera la ocupación "moral" de Irán, declaró el lunes su familia a The Associated Press.

El acto de desafío de al-Zeidi el domingo lo convirtió de un periodista obscuro de una emisora de televisión de escasa importancia en un héroe nacional para muchos iraquíes hartos de la ocupación norteamericana, que se prolonga desde hace seis años.

Muchos iraquíes están preocupados de que Irak caiga bajo la influencia de Irán una vez se vayan los estadounidenses.

Varios miles de personas salieron el lunes a las calles de Irak para reclamar la libertad de al-Zeidi.

Al-Zeidi se unió a la emisora de televisión Al-Baghdadia en el 2005. Dos años después, fue secuestrado por pistoleros mientras realizaba una cobertura informativa en un distrito suní del norte de Bagdad.

Fue liberado ileso tres días después luego que emisoras de televisión iraquíes reclamaron que apareciera con vida. Al-Zeidi dijo que ignoraba quienes habían sido sus secuestradores, pero su familia culpó a la organización al-Qaida.

En enero, al-Zeidi fue nuevamente capturado, esta vez por soldados norteamericanos, que allanaron además su apartamento, dijo su hermano, Dhirgham. Fue puesto en libertad al día siguiente y las tropas de ocupación le ofrecieron disculpas.

Esas experiencias lo ayudaron a sentir un profundo resentimiento por la presencia militar norteamericana y por la influencia que tiene Irak en los sectores religiosos iraquíes, dijo su familia.

"El odia la ocupación material estadounidense tanto como odia la ocupación moral iraní", dijo Dhirgham.

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