Letal incendio en cárcel hondureña podría repetirse en la región

TEGUCIGALPA (AP). El lugar donde se produjo el peor incendio carcelario del siglo era decrépito, sobrepoblado y mal mantenido, un lugar asfixiante y sucio de barracas oscuras y atestadas con puertas de cerraduras manuales.

Las condiciones estaban listas para el desastre del martes, cuando un incendio iniciado por un interno recorrió velozmente la prisión de Comayagua, quemando y asfixiando a 356 personas que gritaban en sus celdas cerradas mientras los rescatistas buscaban desesperadamente el único juego de llaves de las instalaciones.

Sólo había seis guardias en funciones, responsables de 852 prisioneros en esa cárcel de mediana seguridad, donde muchos reos sólo estaban acusados de delitos menores. Y el guardia que tenía las llaves huyó, por lo que cientos de reos ardieron en sus celdas.

A ese infierno casi seguramente le seguirán desastres en otras prisiones de Centro y Sudamérica, advierten autoridades gubernamentales y observadores externos. Una década de medidas drásticas para acabar con la delincuencia callejera y el narcotráfico rampante en América Central ha dejado a la región salpicada de cárceles propensas a los incendios, con frecuencia con más del doble del número de internos que pueden manejar en forma segura.

"Se tiene esta tremenda crisis de seguridad pública en la región y la respuesta rápida que prevaleció durante todos estos años es 'aplicar un puño de hierro'", dijo José Miguel Vivanco, director de Human Rights Watch para América. "Por 'puño de hierro' la gente quiere decir aumentar las penas, dificultar que los prisioneros salgan de la cárcel".

En 2002, Honduras implementó leyes que duplicaron la pena máxima por ser líder de una pandilla, a 12 años de prisión. También aplicó una definición vaga de lo que es el liderazgo de estas bandas, y hubo personas que fueron encarceladas por tener tatuajes de pandilla u otros indicios de aparente afiliación a un grupo delictivo.

Para 2008, el año más reciente en que hay cifras disponibles, el sistema carcelario de Honduras tenía casi 38% más reos de los que podía albergar, según el Centro Internacional para Estudios sobre Cárceles, con sede en Londres.

El sistema de El Salvador se encontraba al 253% por encima de su capacidad.

El presidente salvadoreño Mauricio Funes advirtió el jueves que el incendio en la prisión de Comayagua, el tercero en Honduras que deja múltiples muertos en menos de una década, era una advertencia para toda la región.

"Es un problema estructural que padecemos todos los países de la región centroamericana y es la debilidad de nuestras políticas penitenciarias. Las cárceles están hacinadas, están sobrepobladas y este es un llamado de alerta", afirmó Funes en rueda de prensa.

En Ginebra el viernes, Rupert Colville, portavoz de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, pidió una "profunda investigación independiente" en torno al incendio en la cárcel de Comayagua.

A esa dependencia de la ONU "le preocupa que los problemas que afectan a las prisiones no están de ninguna manera confinados a Honduras. En las últimas semanas ha habido una oleada de violencia en cárceles de América Latina, lo cual derivó en pérdida de vidas en Uruguay, Argentina, Venezuela y Chile", dijo Colville.

"Estos eventos reflejan un patrón alarmante de violencia en las cárceles de la región, una consecuencia directa de, o agravada por, una serie de problemas endémicos que incluyen una sobrepoblación crónica en las prisiones, falta de acceso a servicios básicos como espacio adecuado, agua potable, alimentos, atención médica, y una falta de estándares sanitarios y de higiene básicos", dijo Colville en una reunión con la prensa.

"Esas condiciones son exacerbadas por demoras judiciales y una tendencia excesiva a recurrir a detenciones previas a un juicio", agregó.

Renán Inestroza, congresista del gobernante Partido Nacional de Honduras, dijo que un incendio letal en una cárcel podría ocurrir de nuevo "en cualquiera de los centros que están diseminados en todo el país... el personal que resguarda cada centro penitenciario no tiene la preparación de cómo actuar ante una emergencia de esta naturaleza".

"La situacion de los 25 centros penitenciarios es realmente igual a las condiciones que se encontraban en Comayagua... existe gran hacinamiento", agregó.

Las prisiones en Guatemala estaban casi al 160% de su capacidad en 2010, de acuerdo con el Centro Internacional para Estudios sobre Cárceles.

"Nuestras cárceles están llenas de personas (detenidas) por el simple hecho de poseer drogas", afirmó el ministro de Gobernación, Mauricio López Bonilla.

El gobierno panameño informó que tenía a 13,525 prisioneros en instalaciones construidas para albergar a 7.342. De ellos, 9,129 aguardaban sentencia, una situación que se repite en toda Latinoamérica, donde los acusados son detenidos junto con los que ya han sido declarados culpables mientras aguardan juicio en un sistema en el que la insuficiencia de personal significa que el proceso puede demorar años.

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