Ley de Arizona desata discusión sobre reforma migratoria

WASHINGTON ( AP). Por su severidad, la nueva ley de inmigración del estado fronterizo de Arizona ha acorralado por igual a demócratas y republicanos, debido a que ningún partido quiere salir al frente en un tema delicado con vistas a los comicios legislativos de noviembre.

Los legisladores aprendieron durante el debate nacional sobre inmigración de 2007 que el tema incita pasiones y repercute en todos los aspectos del país, desde la seguridad nacional hasta el derecho de los estados a sus metas raciales, al tiempo que provoca resentimientos. La inmigración es un terreno político minado.

Así pues, el presidente Barack Obama, los demócratas, que controlan el Congreso, y los republicanos, que son la minoría, maniobran con delicadeza en torno al tema, preocupados en no suscitar la ira de sus electores ni de los que no simpatizan con partido alguno.

En una acción de manifiesto cautelosa, la secretaria de Seguridad Nacional, Janet Napolitano, buscó el martes una postura equilibrada durante una audiencia ante el Congreso.

" Una mejora continua de la seguridad fronteriza no sólo es esencial para las comunidades fronterizas, sino parte necesaria de cualquier intento integral para restaurar el descompuesto sistema de inmigración de nuestro país a fin de que sea funcional en el siglo XXI", dijo.

Ante el temor de que la ley de Arizona suscite atropellos, el secretario de Justicia Eric Holder, el principal encargado de la aplicación de las leyes en el país, planteó la posibilidad de impugnar la ley ante los tribunales.

La inmigración afecta todos los aspectos de la política estadounidense, desde asuntos de seguridad, como control fronterizo y perfiles terroristas, hasta asuntos internos como la educación y el sistema de salud. Aspectos culturales estadounidenses como raza, clase social e idioma también están en juego. Y la solución de asuntos sobre inmigración atañe a todos los niveles de gobierno, desde las agencias federales hasta los concejos locales.

La situación significa que empresas, sindicatos, grupos religiosos, organizaciones defensoras de los inmigrantes y demás sectores, tienen algo que ganar o qué perder y todos le pasarán la cuenta a los candidatos en las elecciones.

Los republicanos, que confían en lograr avances entre la población hispana, que es cada vez mayor, están cansados de que se les pinte como xenófobos. Los demócratas temen que se les presente como débiles en asuntos de seguridad nacional.

" El tema es un desafío para cualquiera de los dos partidos", dijo Catherin Lee, profesora de sociología de la Universidad Rutgers.

Lee afirmó que es muy prematuro señalar qué partido se beneficiará si sale al frente de la reforma migratoria. " Eso depende del manejo que hagan los partidos del tema y cómo enmarquen el debate que se ha suscitado".

De hecho, la inmigración ha surgido como uno de los temas principales en numerosas campañas primarias republicanas, y los candidatos a la Cámara de Representantes, al Senado y a los cargos de gobernador, incluida la mandataria estatal de Arizona, Jan Brewer, tendrán que elegir entre una postura radical o una solución de término medio.

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