Líbano prepara la elección de su presidente tras

BEIRUT (AFP) - La actividad en el centro de Beirut se reanudó el jueves tras 18 meses de crisis política, un día después de que la mayoría libanesa antisiria y la oposición liderada por el Hezbolá alcanzaran un acuerdo en Doha que debería permitir la elección de un nuevo presidente el domingo.

El acuerdo suscitó una ola de optimismo entre los libaneses, que se precipitaron al centro de la capital, paralizada desde hace 18 meses por la presencia de un campamento levantado por la oposión en señal de protesta contra el gobierno de Fuad Siniora, surgido de la mayoría parlamentaria antisiria.

"Líbano sale del estancamiento, Beirut vuelve a la vida", titulaba el diario As Safir, afín a la oposición. "El acuerdo de Doha abre la puerta a una nueva fase", señalaba por su parte el progubernamental Al Mustaqbal.

El miércoles, los jefes de la mayoría y la oposición, reunidos bajo la égida de Qatar, concluyeron un acuerdo que permite a Líbano salir de una grave cisis que degeneró a principios de mayo en una ola de violencia intercomunitaria, la peor vivida en el país desde el fin de la guerra civil (1975-1990).

Inmediatamente, la oposición, encabezada por el Hezbolá chiita, aliado de Siria e Irán, levantó sus tiendas de campaña, instaladas desde el 1 de diciembre de 2006 en el centro de la ciudad. Rápidamente, la vida regresó a este barrio que había quedado reducido al estado de una ciudad fantasma.

Comercios y restaurantes volvieron a abrir sus puertas, mientras a pocos metros de allí continuaba desmontándose el campamento.

El ejército comenzó a retirar las alambradas que rodeaban la gran plaza de los Mártires y las que separaban el campamento del Palacio de Gobierno. El conjunto del barrio debería abrirse a la circulación el viernes.

El acuerdo de Doha permitirá al Parlamento reunirse finalmente el domingo para elegir al nuevo jefe de Estado. El jefe de la cámara, Nabih Berri, convocó a los diputados a las 14H00 GMT, precisó en un comunicado.

El país se encuentra sin presidente -puesto que corresponde a un cristiano maronita- desde que a finales de noviembre de 2007 terminó el mandato del prosirio Emile Lahoud.

Desde hace varios meses, las dos partes se habían puesto de acuerdo para designar al comandante en jefe del ejército, el general Michel Sleiman, figura de consenso que en diez años a la cabeza del ejército se ha mantenido al margen de luchas políticas y religiosas.

Después debe formarse un nuevo gobierno, que dará a la oposición una minoría de bloqueo, con 11 de los 30 ministros. Posteriormente, el Parlamento deberá adoptar una nueva ley electoral, antes de los comicios generales de 2009.

Esta dos cuestiones enfrentaban a la mayoría, respaldada por los occidentales y Arabia Saudita, y a la oposición.

Desde el inicio de la revuelta antigubernamental, en noviembre de 2006, con la dimisión cinco ministros chiitas, la oposición reclamaba una mayor influencia en el gobierno mediante una minoría de bloqueo.

Varios analistas señalan que este acuerdo debería permitir, por lo menos en los próximos meses, una relajación de las tensiones. Aunque prefieren no arriesgarse a pronosticar qué sucederá después, en un país donde el principal partido de oposición sigue siendo una poderosa milicia armada y donde la lógica confesional pareció radicalizarse en los últimos meses.

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