Líder australiano llora la muerte de rehenes

Compungidos australianos depositaron montones de flores en el lugar donde el martes fallecieron dos personas cuando la policía irrumpió en una cafetería para liberar a los 17 rehenes retenidos por un hombre armado.

El primer ministro australiano, Tony Abbott, describió al captor - un iraní autodenominado clérigo - como una persona con inestabilidad mental que estaba llevando a cabo una "fantasía enfermiza".

La crisis de rehenes terminó tras 16 horas, en la madrugada del martes, con una andanada de disparos que mató al pistolero Man Haron Monis, de 50 años, y a una nación enorgullecida durante mucho tiempo en su paz, sacudida en su núcleo.

En una conferencia de prensa más tarde el martes, Abbott dijo que el incidente era el primer contacto de Australia con el terrorismo en más de 35 años y enfrentó la pregunta más importante que ha surgido de la crisis: ¿Cómo Monis — un hombre con un amplio historial delictivo — pudo escapar al control del sistema?.

"¿Cómo puede alguien que tiene un historial tan amplio y escabroso no estar en una lista de vigilancia adecuada? ¿Y cómo puede alguien como él formar parte de la comunidad?", pregunto Abbott. "Son preguntas que tenemos que revisar con cuidado, con calma y metódicamente. Esto es lo que haremos en los próximos días y semanas".

Tras un día muy intense, algunas preguntas siguen sin esclarecerse: ¿Por qué salió bajo fianza el pistolero, un hombre con un sórdido historial delictivo? ¿Por qué no estaba en una lista de vigilancia de terrorismo? ¿Cómo consiguió un arma en un país con una estricta legislación al respecto?.

La crisis de rehenes elevó los temores a un ataque terrorista, pero también produjo emocionantes muestras de solidaridad entre los australianos y sus compatriotas musulmanes. Muchos australianos se ofrecieron en Twitter para acompañar a personas vestidas con trajes tradicionales musulmanes que tenían miedo de una reacción negativa contra la pequeña minoría musulmana de unas 500.000 personas en un país de 24 millones de habitantes. La etiqueta #IllRideWithYou (#YoCaminaréContigo) fue empleado más de 90.000 veces a primera hora del martes.

Pero la reacción más visible en el día después de la crisis llegó en forma de montones de flores cubriendo el pavimento de la Martin Place donde, durante la hora punta de la mañana, comenzó el incidente. El pistolero irrumpió en el Lindt Chocolat Cafe, tomó a 17 personas como rehenes y obligó a algunos a sostener una bandera con una declaración islámica de fe por encima del "Feliz Navidad" presente en el escaparate del local.

"Nunca olvidaré este día mientras viva", dijo Jenny Borovina, con lágrimas en los ojos, mientras llevaba flores blancas con dos amigos al lugar, donde se levantó un monumento de recuerdo improvisado. Predijo que el efecto del enfrentamiento dejará una cicatriz permanente en la psique australiana.

Como muchos de los que trabajan en la zona, Borovina dijo que estuvo encerrada en su oficina próxima a la cafetería durante más de cuatro horas el martes antes de que la policía les diese permiso para salir. En ese tiempo, dijo, llamó a su hijo para decirle que tuviese cuidado. También llamó a su tía para pedirle si podía cuidar de su hijo si ella no lograba sobrevivir.

"Australia era un sitio realmente seguro antes, dijo Andrea Wang, que dejó un ramo de lirios en el lugar, cerca de su oficina.

Abbott se unió a las muestras de duelo nacional y depositó un ramo en la Martin Place, ubicada en el distrito financiero y comercial de Sídney. Dijo que el improvisado santuario era "una expresión del innegable bondad y decencia típicos del carácter australiano".

Varios grupos de musulmanes australianos condenaron la toma de rehenes en un comunicado conjunto y dijeron que la declaración en la bandera - la Shahada, o declaración islámica de fe, que dice "No hay más Dios que Alá y Mahoma es su profeta" - era "un testimonio de fe que ha sido distorsionado por individuos desorientados".

Abbott esbozó un retrato de Monis como una persona con problemas mentales más que como un fanático religioso.

Dijo que las víctimas eran "personas decentes e inocentes que se vieron atrapadas en la fantasía enfermiza de un individuo profundamente trastornado". Añadió que la crisis de rehenes mostró que Australia no es inmune a la violencia que ha golpeado otros países, pero dudó que las acciones de Monis pudiesen inspirar a imitadores.

Monis fue condenado el año pasado a 300 horas de servicio comunitario por haber escrito cartas ofensivas a las familias de los soldados muertos en Afganistán entre 2007 u 2009.

Posteriormente fue acusado de ser cómplice del asesinato de su exesposa. A principios de este año, fue acusado de agresión sexual a una mujer en 2002. Estaba en libertad bajo fianza por esos cargos.

La policía está investigando si era estaba registrado como el dueño del arma que empleó durante el asalto.

El drama, que comenzó en torno a las 9:45 de la mañana del lunes, se extendió durante todo el día hasta la noche sin una solución aparente hasta que la policía irrumpió en el establecimiento alrededor de las 2 a.m. del martes tras escuchar disparos en el interior, dijo el comisionario de la policía en Nueva Gales del Sur, Andrew Scipione.

"Tomaron la decisión porque creyeron que en ese momento, si no entraban, se habrían perdido muchas más vidas", dijo Scipione.

Dentro de la cafetería se escuchó un fuerte estallido, varios rehenes salieron corriendo y la policía entró en medio de detonaciones, gritos y fogonazos. Un robot de la escuadra de explosivos también entró en el edificio pero no se hallaron explosivos.

Las autoridades no explicaron si los dos rehenes muertos — un hombre de 34 años y una mujer de 38 — fueron víctimas del fuego cruzado o fallecieron por disparos de su captor.

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