Llegada de Obama pondría a prueba al gobierno cubano

LA HABANA (AP). Durante décadas, el gobierno de Cuba se presentó como un heroico David que lucha contra el poderoso Goliat estadounidense, con todo y la fuerza punitiva de su embargo comercial y una prohibición de los viajes de ciudadanos norteamericanos a la isla de gobierno comunista.

Ahora las autoridades cubanas tienen un problema: Si Barack Obama cumple lo que prometió en su campaña y busca aliviar las restricciones contra la isla, el mandatario electo podría debilitar una de las principales bases de sustento del régimen castrista.

Además, si el nuevo Congreso dominado por los demócratas sigue los pasos de Obama, a los líderes cubanos podría costarles mantener el férreo control que ejercen sobre la sociedad cubana desde hace décadas.

"Cuba ha considerado a Estados Unidos como su enemigo ideológico desde hace tiempo", dijo Phil Peters, del Instituto Lexington, cerca de Washington. "Si Estados Unidos empieza a actuar de otra manera, será un desafío ideológico. Entonces les tocará cambiar el guión acerca del imperialismo estadounidense".

El gobierno cubano no se ha pronunciado en torno al triunfo de Obama en las elecciones presidenciales, pero los ideólogos cubanos ya se preguntan qué impacto puede tener un cambio en la política de Washington bajo Obama.

"Tenemos ante nosotros el reto inmenso de cómo enfrentar un tiempo nuevo en la lucha cultural contra el enemigo" afirmó Armando Hart, de 78 años, uno de los miembros históricos del Partido Comunista de Cuba, en un artículo publicado por el diario oficial Granma.

Según escribió Hart, si Estados Unidos levanta las restricciones sobre los viajes familiares y sobre las remesas, con el flujo de visitantes hacia la isla "nacerá una nueva etapa en el combate ideológico entre la Revolución cubana y el imperialismo".

La política de Estados Unidos hacia Cuba permanece congelada en el tiempo desde 1962, cuando Washington impuso el embargo en plena Guerra Fría, pero no ha logrado su propósito declarado de forzar el derrocamiento del gobierno comunista de Fidel Castro.

En el ínterin, ambos países rompieron relaciones, se produjo la fallida invasión de Bahía de Cochinos lanzada por exiliados cubanos con apoyo de Estados Unidos y Cuba amagó con permitir la instalación de misiles nucleares rusos, lo que puso al mundo al borde de una guerra nuclear.

Aisladas campañas en Estados Unidos para levantar el embargo tropezaron con la oposición de la poderosa comunidad de exiliados cubanos, que quiere mantener las sanciones con la esperanza de que forzarán la caída del régimen cubano.

Sin embargo, Castro, quien hoy tiene 82 años, se mantuvo en el poder otros 46 años, hasta que se hizo al lado a mediados de 2006 y cedió la presidencia a su hermano Raúl por problemas de salud. Raúl Castro, de 77 años, no ha dado señales se un cambio fundamental.

"Es una política que no funcionó durante casi 50 años", afirmó Wayne Smith, quien fuera el máximo diplomático estadounidense en Cuba y que hoy colabora con el Centro para Políticas Internacionales John Hopkins. "(El embargo) es tonto, contraproducente y no tiene apoyo internacional".

Obama prometió levantar las restricciones a los viajes a la isla de los cubano-estadounidenses y al envío de remesas. Durante el segundo mandato del presidente George. W. Bush se endurecieron esas medidas: los cubanos residentes en Estados Unidos pudieron viajar una vez al año a la isla, en lugar de tres, y se fijó un tope de 300 dólares a las remesas, que solo pueden enviar a padres, hijos o hermanos.

Pero Smith sostuvo que "el levantamiento de las restricciones a los viajes y a las remesas no resuelve el problema de fondo". Smith dijo que hay que eliminar las sanciones comerciales y permitir que todo estadounidense viaje a la isla.

Obama también manifestó su disposición a sentarse a conversar sin condiciones con el presidente Raúl Castro, algo que el mandatario cubano vio con buenos ojos.

Sin embargo, Obama afirmó que mantendría el embargo contra la isla que existe desde hace 47 años, y muchos en la Florida y en Cuba se preguntan si las decisiones iniciales que tomará contribuirán a que el Congreso ponga fin a las sanciones contra Cuba.

Los enemigos del embargo estadounidense están presionando a Obama para que cambie la política de mano dura hacia Cuba.

"Hoy por primera vez existe un espacio político real para que una administración entrante adopte una política nueva hacia Cuba", manifestó Jake Colvin, vicepresidente del Consejo Nacional del Comercio Exterior, que condena las sanciones.

La periodista cubana disidente Miriam Leiva consideró que la decisión de levantar el embargo marcaría el inicio de un "proceso tortuoso" para los líderes cubanos, a quienes atribuye haber utilizado "la supuesta amenaza imperialista para justificar sus errores e ineficiencias, reprimir y encarcelar cualquier opinión distinta".

Pero los funcionarios cubanos insisten en que quieren que Estados Unidos levante todas las sanciones contra la isla, incluido el embargo.

"Esperamos que el nuevo presidente cambie la política hacia Cuba después de casi 50 años", dijo el canciller cubano Felipe Pérez Roque a la AP el mes pasado, después de la votación en Naciones Unidas 185-3, con dos abstenciones, condenando el embargo. Con una nueva administración, "esperamos una normalización de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos", agregó Pérez Roque.

Muchos cubanos manifestaron su esperanza de que una nueva administración contribuya a mejorar sus vidas y tal vez ayude también a la apertura de una sociedad hasta ahora muy cerrada.

Héctor Palacios, de la organización disidente proscrita Unidad Liberal, le escribió una carta a Obama en la que expresó su esperanza de que "su mandato será la renovación que elimine las trabas que nos impiden poner fin a la tiranía que sufre nuestro pueblo".

Leiva afirmó en un escrito que el flujo de visitantes a la isla, "propiciaría compartir ideas democráticas imprescindibles en estos momentos, cuando se requieren cambios urgentes en Cuba inmersa en la crisis política, económica y social".

Fidel Castro elogió a Obama en un escrito publicado el día de las elecciones en Estados Unidos y calificó de "belicoso" a John McCain.

Nelson González, de 56 años y fisioterapeuta en La Habana, manifestó la esperanza de que se levanten las restricciones de viaje hacia Cuba lo más rápido posible para que su hermano Omar pueda venir a ver a su padre de 88 años y su madre de 85, ambos con una salud precaria.

Omar González vive en Miami y después del viaje que hizo en 2007 no puede regresar a la isla hasta 2010, de acuerdo con las regulaciones actuales.

"Cuando ya la familia tiene cierta edad, uno no sabe si dentro de dos años van a estar aquí todos. Mi mamá está muy frágil y mi papá más aún".

"Hay que pensar en las familias, independientemente de la política, por razones humanitarias", agregó González.

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