Llegó la hora a Bush de tomar últimas grandes decisiones

WASHINGTON (AFP). El presidente estadounidense saliente, George W. Bush, tiene poco más de dos meses para lanzar una reforma del sistema financiero, solucionar las condiciones de la ocupación militar en Irak y, quién sabe, capturar a Osama bin Laden.

En un contexto difícil como pocos en el momento de una transición presidencial, Bush cuenta desde el martes por la noche con una nueva complicación: la elección de Barack Obama a la presidencia.

El impopular Bush rompió el miércoles el silencio observado durante los últimos días de la campaña aunque no dio síntomas de querer renunciar a ninguna de sus prerrogativas, ni siquiera a uno solo de los 76 días que le quedan para dejar la Casa Blanca, el 20 de enero a mediodía.

"Hay un importante trabajo por hacer en los próximos meses, y seguiré conduciendo las cosas del pueblo durante el período que el cargo esté a mi cuidado", dijo Bush, que prometió tener a su sucesor "totalmente informado de las decisiones importantes".

"Siempre dijo que correría hasta la línea de llegada, y mantiene su palabra", dijo su portavoz Dana Perino.

La cuestión es saber cómo tomará en cuenta Bush la realidad Obama en las últimas decisiones de sus ocho años de presidencia.

En estos días, Washington hablará formalmente sobre las condiciones de la presencia militar estadounidense en Irak después del 31 de diciembre.

Estados Unidos e Irak --invadido por los estadounidenses en marzo de 2003-- tienen, en principio, hasta fines de 2008 para llegar a una decisión sobre la ocupación.

En el estado actual de las cosas, los soldados estadounidenses saldrían de Irak a fines de 2011. Aunque Bush se contiene y resigna a tal plazo, éste es más largo que el de Obama, que prometió un retiro de las tropas en 16 meses.

Bush también tiene entre manos la revisión de la estrategia respecto a la ocupación en Afganistán y una crisis financiera.

Algunos socios de Bush le reclaman, desde ya, medidas financieras tangibles para reformar un sistema financiero que quebró.

El gobierno de Bush se niega a comprometerse a que la cumbre internacional en Washington el 15 de noviembre tenga tales resultados. Si el gobierno considera esta cumbre como la primera de una serie, ni siquiera está seguro -al menos públicamente- de que la próxima, en la que se entraría en lo concreto, tenga lugar bajo el mandato de Bush.

Frente a una de las primeras causas de la debacle financiera, al gobierno actual todavía le quedan algunas semanas para armar un plan de varias decenas de miles de millones de dólares, y para ayudar a millones de propietarios amenazados por el embargo de sus casas.

Bush también se encuentra sometido a la presión de sus rivales demócratas, que reclaman un segundo plan de rescate de la economía antes incluso del fin de la presidencia en curso.

Hasta ahora, el gobierno Bush mostró su reticencia. Dice que lo que le sentaría bien a la economía sería que el Congreso ratifique los tres TLC acordados con los gobiernos de Colombia, Panamá y Corea del Sur.

La ratificación de estos acuerdos es la principal expectativa de Bush cuando el Congreso se reúna de nuevo tras la presidencial, dijo Dana Perino.

La no ratificación se incluiría junto a las tareas inacabadas de Bush, que van de la guerra de Irak a un acuerdo de lucha contra el calentamiento global.

Y además, el organizador de los atentados que cambiaron el curso de su presidencia sigue libre. "Todos los días tratamos de capturar a Osama bin Laden y de que sea juzgado", indicó Perino.

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