Lula se va por la puerta grande en Brasil

SAO PAULO ( AP). Luiz Inacio Lula da Silva dice que el acuerdo que negoció con Irán sobre combustible nuclear demuestra que Brasil ya es una potencia de proyección mundial.

Muchos, no obstante, piensan que el mérito no es necesariamente de Brasil, sino más bien de su presidente, quien pronto dejará el cargo con una popularidad sin precedentes.

" Este es un golazo político para Lula", comentó Christopher Garman, quien dirige la división latinoamericana de la firma consultora de Washington Eurasia Group. " Está terminando su mandato en grande, usando su capital político y desempeñando un papel importante en el Medio Oriente".

Lula es una figura casi legendaria en la política latinoamericana, un izquierdista que cautivó a los inversionistas con sus políticas pro mercado como presidente. Con su estilo jovial, directo, de líder sindicalista trabó amistades con figuras tan disímiles como George W. Bush y Hugo Chávez. Bromeó con Barack Obama y se abrazó con el líder iraní Mahmoud Ahmadinejad.

Lula dijo que el acuerdo --en el que Irán accedió a enviar la mayoría de su uranio enriquecido a Turquía a cambio de combustible nuclear-- es una victoria de Brasil y de Turquía, que se opusieron a los esfuerzos de Estados Unidos y Europa por imponer sanciones a Irán por su programa de enriquecimiento de combustible nuclear. Algunos analistas estiman que su mediación puede haber facilitado el que Irán aceptase transar y sellar un acuerdo que hubiera podido ser visto como una capitulación si el gestor hubiera sido otro.

El presidente brasileño promueve desde hace tiempo una mayor participación de las naciones en desarrollo en los asuntos mundiales y en las Naciones Unidas, donde un puñado de países tienen la hegemonía como miembros permanentes del Consejo de Seguridad.

" Brasil pensó que era posible llegar a un acuerdo", declaró Lula el lunes en su programa radial semanal, grabado en Teherán antes de que se sellara el pacto. " Considero que la diplomacia salió victoriosa y que este desenlace demuestra que se puede lograr la paz a través del diálogo".

No está claro hasta qué punto el acuerdo resultará satisfactorio para las grandes potencias, por más que se asemeje bastante a uno elaborado por las Naciones Unidas, que tuvo el apoyo de Washington y sus aliados, y cuyo objetivo era que Irán no pudiese adquirir cantidades suficientes de uranio enriquecido como para producir armas nucleares.

El acuerdo gestado por Brasil y Turquía va un poco en contra de los deseos de Washington, por más que la Casa Blanca haya dicho que era un " paso positivo". Irán, sin embargo, sostuvo que seguirá enriqueciendo uranio, lo que deja latente la posibilidad de que llegue a fabricar un arma nuclear.

Garman afirmó que no hay dudas de que Brasil está incrementando su papel en la geopolítica mundial y que a Estados Unidos le resultará difícil rechazar el acuerdo y buscar nuevas sanciones contra Irán.

El solo hecho de conseguir que Irán firmase un acuerdo fue un tremendo golpe político para Lula, quien viene diciendo desde hace tiempo que su país merece desempeñar un papel prominente en la política internacional.

En sus siete años como presidente, Brasil ha registrado un crecimiento sólido, sus reservas internacionales treparon de 38,000 millones a 240,000 millones de dólares, se controló la inflación y se sacó de la pobreza a aproximadamente 20 millones de personas.

Brasil logró además las sedes de la Copa Mundial de fútbol del 2014 y de los Juegos Olímpicos del 2016, a realizarse en Río de Janeiro.

Resta por verse qué tipo de influencia tendrá Brasil en la escena internacional tras la partida de Lula. La principal candidata a sucederlo es desconocida fuera del país y no tiene su carisma. El ganador de las elecciones, por otra parte, deberá concentrarse en asuntos internos, por lo menos al principio.

La favorita para sucederlo es Dilma Rousseff, su ex jefa de gabinete, quien jamás se postuló a un cargo electivo. Su principal rival, el gobernador del estado de Sao Paulo José Serra, es considerado un tecnócrata capaz, pero sin demasiada personalidad.

A cualquiera de los dos seguramente les tomaría años alcanzar la estatura internacional de Lula, quien goza hoy de un índice de aprobación superior al 80% y cuyos numerosos viajes al exterior ayudaron a granjearle respeto fuera del país.

Lula descartó tener ambiciones de ser secretario general de las Naciones Unidas o presidente del Banco Mundial tras dejar la presidencia, pero sí dijo que desea promover la integración latinoamericana y aprovechar la experiencia de Brasil en la lucha contra la pobreza y la generación de crecimiento económico para impulsar el desarrollo de Africa.

Numerosos analistas coinciden en que el acuerdo con Irán pude haber ayudado a cimentar la condición de líder de estatura internacional que Lula tanto desea.

"¿Si usará este capital para buscar otra posición? Claro que lo hará", expresó Alexandre Barros, analista de Early Warning en Brasilia. " Será un ex presidente en busca de un papel" que le permita conservar su prominencia.

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