Macron necesita ahora la mayoría parlamentaria

Emmanuel Macron, recién elegido presidente de Francia, enfrenta ahora un segundo capítulo igualmente difícil: asegurar la mayoría parlamentaria que necesita para cumplir sus promesas de campaña de sacar al país de la penumbra económica.

A sólo cinco semanas de que se realicen las elecciones parlamentarias, el movimiento político que lanzó hace un año el ex banquero de 39 años de edad en su meteórica carrera para convertirse en el presidente más joven de Francia, no perdió tiempo el lunes para prepararse para una crucial batalla electoral a mediados de junio.

Sin una mayoría en funciones, Macron podría convertirse rápidamente en un presidente sin poder, incapaz de impulsar reformas laborales y otras medidas que prometió a un electorado ampliamente descontento, lo cual quedó demostrado por un resultado récord para su derrotada adversaria de extrema derecha, Marine Le Pen, y una cifra récord de boletas electorales en blanco o invalidadas a propósito en la elección de desempate realizada el domingo.

La transferencia de poder a Macron ocurrirá el domingo, anunció el presidente saliente François Hollande. Macron ya se está preparando para su nueva tarea. Dejó su comportamiento jovial de campaña y adoptó una apariencia más de estadista en sus primeras apariciones después de su triunfo y nuevamente el lunes, en una sobria ceremonia con Hollande para conmemorar la derrota de Alemania en la Segunda Guerra Mundial.

La pompa de la ceremonia, en el imponente Arco del Triunfo al inicio de la Avenida Campos Elíseos en París, ayudó de inmediato a otorgar un aire presidencial al antes líder no probado que compitió y ganó en su primera campaña electoral.

Fue la primera vez que Hollande y Macron aparecieron juntos en público desde agosto de 2016, cuando Macron renunció como ministro de Economía de Hollande para embarcarse como candidato independiente en su riesgosa campaña presidencial, una decisión que en su momento fue recibida con frialdad por el líder francés.

El lunes, sin embargo, Hollande tomó del brazo de Macron antes de que los dos caminaran uno al lado del otro. La ceremonia marcó décadas de paz en la Europa occidental, algo que Macron convirtió en un punto principal de su campaña contra el sello de populismo nacionalista de Le Pen, quien hizo campaña propugnando por la salida de Francia de la UE y el abandono del euro.


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