Malasia deniega apelación a mexicanos sentenciados

KUALA LUMPUR, Malasia (AP). Una corte de Malasia rechazó el miércoles una apelación a tres hermanos mexicanos de sus penas de muerte por narcotráfico.

José Regino, Simón y Luis Alfonso González Villarreal aún tienen una oportunidad más para apelar ante la Corte Suprema de Malasia luego que una corte de apelaciones rechazó su apelación.

Los mexicanos, oriundos del estado mexicano de Sinaloa, fueron arrestados en una aislada fábrica de narcóticos malasia en 2008 en la que, argumentan, trabajaban limpiando el lugar.

En la fábrica, la policía encontró más de 29 kilos (63 libras) de metanfetaminas valuadas en 44 millones de ringgit (15 millones de dólares).

El alto tribunal de Malasia los condenó por narcotráfico en mayo de 2012. El delito conlleva una sentencia preceptiva de muerte en la horca.

El abogado defensor Kitson Foong dijo que los hombres y sus familiares "mantienen sus esperanzas en alto" de que la apelación final sea exitosa.

El gobierno de México dijo que luchará para que se revoque la pena de muerte porque, sin importar si son culpables o no, el país tiene una postura en contra de esa forma de castigo. Agregó que revisará la apelación que la defensa interpondrá en los próximos días ante la Corte Suprema de Malasia.

"Si bien enfatiza su pleno respeto a la legislación interna de Malasia, el gobierno de México lamenta la imposición de la pena de muerte en contra de los hermanos González Villareal", dice un comunicado de la Secretaría de Relaciones Exteriores. El gobierno va a "asegurar que se agoten los recursos legales tendientes a buscar que se revoque la sentencia".

Los hermanos son los primeros mexicanos arrestados en Malasia por cargos de narcotráfico. Ellos trabajaban en la producción y venta de ladrillos en México y la familia asegura que salieron del país en busca de una oportunidad laboral en el extranjero.

Los tres hermanos son de Sinaloa, cuna del narcotráfico mexicano, pero no tienen historial delictivo en México. Sus familiares insisten en que no existen indicios de que estuvieran implicados en el tráfico de drogas.

El gobierno de Malasia informó el año pasado que había ejecutado a más de 440 personas en los últimos 50 años, muchas de ellas por delitos relacionados con drogas, y que unas 700 están ahora en el pabellón de los condenados.

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