Mánchester celebra medio maratón entre vigilancia y sermones contra el miedo

Mánchester iniciaba este domingo la tradicional medio maratón entre participantes que se preparaban y la mirada inquieta de policias armados, mientras en las iglesias se multiplicaban los sermones para "no ceder al miedo", casi una semana después del atentado en una sala de conciertos de la ciudad.

Los corredores de Mánchester, con los dorsales colgados a sus camisetas técnicas y con pantalones cortos negros, están listos y algo nerviosos. "Es la primera vez que corro esta distancia, me siento estresado y contento al mismo tiempo. Con una dosis de emoción suplementaria, después de lo que pasó esta semana", reconoce Mabel Grimshaw, de 40 años.

Ian McLellan, de 45 años, corre desde hace unos diez años. "Mostrarse unidos y no dejar (a los terroristas) ganar, es por eso que estoy aquí", confiesa a la AFP. "El ambiente es genial", pese al mal tiempo y a algunas gotas de lluvia, describe.

En la línea de meta, algunos disfraces de superhéroes o de bomberos entre los corredores rinden homenaje a los socorristas que ayudaron a las decenas de heridos después del atentado del lunes por la noche en la sala de conciertos Manchester Arena, que dejó 22 muertos.

Cuando suenan las campanas, los congregados se sumergen en el silencio, roto un minuto después por los aplausos. La canción del grupo Oasis, "Don't look back in anger", convertida en una melodía emblemática esta semana en la ciudad natal de este famoso grupo, es difundida por altavoces y entonada por algunas voces entre la multitud.

A la misma hora, un vigilante registra los bolsos a la entrada de la catedral de Mánchester, despejada para el oficio. A un centenar de metros, en la modesta iglesia anglicana de Santa Ana, a los pies de la cual se amontonan las flores desde la tragedia, un sacerdote en sotana acoge cálidamente a decenas de fieles.

En este lugar generalmente rezamos por los refugiados, las víctimas de la guerra, recuerda el padre rector Nigel Ashworth, quien ofreció una homilía fuerte y comprometida. "Esta semana este lugar se enfrentó a un mal muy profundo", dijo a los congregados.

"Habríamos preferido que no nos pase a nosotros, pero ¿qué vamos a hacer a partir de ahora?", pregunta el cura, haciendo un llamado a la "determinación" y a la "decencia".

Recordando que la policía contabilizó un mayor número de agresiones racistas en Reino Unido desde el atentado, el rector Ashworth condenó estas reacciones "frente a un acto atroz, provocado por el odio y una ignorancia ridícula".

En lugar de ser "destructivos", alabó "el espíritu" de los mancunianos, que pese "a la conmoción y la pena", "se reúnen para construir" y demuestran "solidaridad", como lo testimonian las múltiples iniciativas puestas en marcha para apoyar a las familias de las víctimas.

"No cederemos al miedo", añadió, pidiendo confiar "primero en Dios, después en la ciudad" de Mánchester, que esta semana reaccionó primero con desconfianza, pero demostró después "un espíritu de solidaridad y de decencia".

"Miles" de personas pasaron por las puertas de Santa Ana para rezar y encontrar un poco de consuelo, recordó, antes o después de haber depositado ramos de flores, peluches, dibujos y mensajes en la plaza contigua a la iglesia.

Los bomberos tuvieron que intervenir cuando el humo de demasiadas velas hizo saltar la alarma de incendios, rememoró en un tono de broma, mientras el sonido de las monedas depositadas en las cajas metálicas para encender los cirios resuena con frecuencia durante su homilía.

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