Manifestantes festejan en Roma el adiós a un "dolido" Berlusconi

ROMA (AFP). Cientos de manifestantes comenzaron a conglomerarse este sábado en Roma frente al Palacio del Quirinale, sede de la presidencia, para festejar el adiós al primer ministro Silvio Berlusconi, quien dijo sentise "dolido" por los abucheos.

Berlusconi debe presentar su renuncia este mismo sábado al presidente Giorgio Napolitano, después que el Parlamento aprobó un paquete de medidas exigidas por la Unión Europea para sacar al país de la crisis económica.

Izando banderas con los colores de Italia (verde, blanco y rojo), cientos de manifestantes han salido ante las sedes instituciones oficiales de la capital, desde el Parlamento hasta la sede de la presidencia, para despedir una era, marcada por los escándalos y la crisis económica.

Entre las pancartas artesanales brillan aquellas que rezan "¡Bye-bye Silvio!" o que simplemente llevan escrito una palabra: "¡Desaparece!" y "Por fin!".

"Es algo que me ha dolido profundamente", declaró rodeado por dirigentes de su partido, el Pueblo de la Libertad, poco antes de trasladarse al Palacio del Qurinale.

Frente al Palacio Chigi, sede del gobierno, y Montecitorio, la sede del Parlamento, desfilaron personas de todas las edades, jóvenes y adultos, muchas vestidas de violeta, el color de la oposición independiente, que combate desde hace años al gobierno de derecha y su controvertido estilo de manejar las riendas del poder, repartir favores y concebir a las mujeres

"Que se vaya a su casa y que no regrese nunca más", gritaba una manifestante mujer en medio de los gritos y silbidos.

Ante la sede de la presidencia, donde Berlusconi deberá presentarse oficialmente para entregar su dimisión, según el protocolo de una República parlamentaria como la italiana, una orquesta y su coro, que se formó a través de internet, entona emocionantes áreas de música clásica, entre ellas el "Aleluya" de Haendel.

En un clima de alegría, los músicos conmemoraban la salida de Berlusconi, mientras otros silbaban y abucheaban al ritmo de "¡Ciao, ciao!".

Cientos de estudiantes universitarios, que crecieron bajo el "berlusconismo", se agruparon ante el Quirinale, con la esperanza de brindar por el final del gobierno de derecha.

"No lo vamos a dejar solo, lo vamos a acompañar hasta que renuncie", declaraba con ironía uno de los chicos.

"Vamos a marchar en grupos pequeños, pegaditos, así es nuestro bunga-bunga", comentaba divertido uno de ellos al mencionar las veladas tórridas del jefe de gobierno en su lujosa residencia privada, que le costaron un juicio por prostitución de una menor.

Frente a su residencia privada, a pocos metros del Parlamento, simpatizantes del multimillonario primer ministro se reunieron para manifestarle su apoyo.

"Es único, inolvidable. No tenemos a nadie a su altura", comentó Massimo della Seta, un obrero de 25 años.

"Nos sentimos huérfanos", lamentó Maria Teresa Borghelli, 54 años.

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