"Mano dura" de Uribe fortalecida tras muerte de "Tirofijo"

BOGOTA, 26 Mayo 2008 (AFP) - La muerte del fundador de las FARC, Manuel Marulanda "Tirofijo" fortalecerá, según analistas, la política de mano fuerte del presidente Alvaro Uribe que logró debilitar a la guerrilla colombiana con el pago de recompensas y un millonario gasto militar apoyado por Washington.

Marulanda, emblemático jefe rebelde, murió el 26 de marzo de un infarto, según admitió la guerrilla el domingo, aunque el gobierno duda de esa versión y cree que pudo haber sido en una ofensiva reciente en la zona donde se encontraba e instó a los rebeldes a permitir una autopsia.

Sea como sea, la muerte de Marulanda le permite a Uribe reclamar un nuevo triunfo sobre la guerrilla.

"De pronto nunca se sabrá pero así Marulanda haya sufrido un infarto fulminante, por la coyuntura de su fallecimiento, el triunfo se le endosa al gobierno de Uribe. Marulanda muere perseguido, enfermo y con unas FARC diezmadas, desmoralizadas y en crisis", opinó el analista Alfredo Rangel.

Uribe llegó al poder en 2002 prometiendo la derrota militar de los rebeldes y ha mantenido desde hace más de cinco años un pulso con las FARC, por su negativa a aceptar la exigencia de los rebeldes que le reclaman desmilitarizar unos 800 km2 en el sureste del país para negociar la suerte de unos 39 rehenes.

"Uribe va ganando la mano. El enfermo terminal parecerían ser las FARC", añadió Rangel.

Por su parte, el politólogo Pedro Medellín admitió que la muerte del guerrillero "viene muy bien a la imagen que los colombianos tienen de su presidente", y que según una encuesta revelada en abril supera el 80%.

"Hoy los colombianos sienten que el presidente que eligieron y reeligieron para acabar con las FARC les está cumpliendo", enfatizó.

En algunos sectores cercanos al mandatario el alborozo por los logros militares ha hecho que incluso se proponga una tercera reelección del mandatario en los comicios de 2010, para lo cual sería necesario una nueva reforma a la constitución.

Luis Guillermo Giraldo, un congresista oficialista que inició la recolección de firmas para presentar esa reforma, señala que "la reelección de Uribe es la única manera de garantizar unas políticas que han sido beneficiosas para el país".

Los golpes contra las FARC también le dan una respiro al jefe de Estado colombiano frente al escándalo generado por la vinculación de unos 60 congresistas de la coalición de gobierno con los grupos paramilitares de ultraderecha y que han llevado a la cárcel a una treintena de legisladores, entre ellos su primo, Mario Uribe.

"El presidente Uribe puede capitalizar los éxitos de su seguridad democrática para aceitar su propia reelección", señala la columnista de prensa María Jimena Duzán, crítica del gobierno.

Para el ministro del Interior, Carlos Holguín, que rechaza estas interpretaciones, el gobierno se ha limitado a cumplir su promesa de devolverles la tranquilidad que las FARC les habían arrebatado a los colombianos.

"Ahora, que están debilitadas o se comprometen con la paz o serán exterminados. Las posibilidades de negociación siempre han estado abiertas por parte del gobierno pero ahora que están heridas de muerte, la decisión es de ellos", precisó el funcionario.

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