Marcha de antifaces contra corrupción en Colombia

BOGOTA (AP). Más de un millar de personas marchó el domingo en Bogotá llevando antifaces y ropa negra en un acto en contra de la corrupción con dineros públicos, un viejo mal que ha tenido recientes capítulos involucrando desde congresistas y empresarios hasta el suspendido alcalde capitalino.

"Aquí la corrupción se da en todos los estamentos, en todos los gobiernos... (pero) Colombia no le pertenece a los corruptos", dijo Gustavo Bolívar, un productor de seriados de televisión y que convocó la marcha a través de las redes sociales.

En junio pasado y en medio de varios escándalos de corruptelas, Bolívar tuvo la idea de llamar a la marcha y que las personas se colocaran antifaces y ropa negra como un símbolo de recordación a la tradicional forma en que se caricaturiza a los ladrones.

Bolívar, un comunicador social de 43 años, explicó a la AP que con la marcha buscan no solo manifestar su rechazo a la corrupción, sino movilizar a los colombianos para que reclamen y presionen a las autoridades de control a estar atentas a cualquier irregularidad.

Caminatas y actos similares, pero con menor asistencia, se efectuaron en ciudades como en Barranquilla, en la costa del Caribe colombiano y en Medellín, al noroeste del país.

Los manifestantes capitalinos recorrieron unos cinco kilómetros hasta la calle 26, en la zona oeste de la ciudad, por considerarla uno de los más conocidos y recientes símbolos de irregularidades.

Al acto asistieron Gustavo Petro y Antanas Mockus, dos aspirantes a la Alcaldía de Bogotá en los venideros comicios de autoridades regionales del 30 de octubre y reconocidos por sus denuncias o pulcritud administrativa.

Bolívar, el organizar de la marcha, dijo que como se trataba de un acto de la sociedad civil y sin tintes políticos, pero abierto a quien quisiera participar, se aceptó que aspirantes participaran, pero sin hacer proselitismo.

Esa calle 26 era parte de obras de ampliación y mejoras que fueron contratadas por la Alcaldía de Bogotá, pero que pasados dos años el grupo de empresarios que consiguió el contrato ni finalizó la obra ni respondió por los fondos.

Los tres empresarios del grupo Nule, que tenía la obra, están en prisión, mientras el alcalde de Bogotá, Samuel Moreno fue suspendido en mayo de su cargo por tres meses, en una suspensión extendida ya por otros tres, en una decisión de la Procuraduría General al alegar omisión del funcionario en la vigilancia de esos contratos.

El hermano del edil, Iván Moreno, perdió su curul de senador y está en prisión desde abril mientras es enjuiciado por presuntamente hacer cobros de comisiones ilegales para la entrega y ejecución de contratos de obras públicas en esta capital, como la vía de la 26.

Según la Fiscalía, en los irregulares contratos para obras de infraestructura, como vías en Bogotá, el erario ha sido desfalcado en unos 1.222 millones de dólares.

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