Máxima seguridad por aniversario de Tiananmen

Las autoridades chinas desplegaron un amplio dispositivo de seguridad el miércoles por el 25to aniversario de la sangrienta represión militar a las manifestaciones pro democráticas en la Plaza Tiananmen.

Policías y militares patrullan la extensa plaza y las calles circundantes, deteniendo a los vehículos que buscan ingresar al área y pidiendo identificaciones a los transeúntes.

Acompañados o en algunos casos vigilados por la policía, familiares de víctimas de la represión recordaron a sus seres queridos en cementerios o en sus casas y expresaron su frustración porque se les prohibió hacer homenajes públicos.

China no permite que se hable en público de lo ocurrido el 3 y 4 de junio de 1989, cuando soldados escoltados por tanquetas se abrieron paso por el corazón de la ciudad matando a decenas de manifestantes y testigos. El gobierno nunca ha dado un informe completo u oficial sobre la represión o el número de víctimas.

Yin Min, cuyo hijo de 19 años Ye Weihang, murió durante la represión, dijo que lloró cuando abrazaba sus cenizas por la mañana.

"Esta mañana le dije a mi hijo: 'tu madre no tiene posibilidad y está indefensa, luego de 20 años ni siquiera tengo la oportunidad de pedir apoyo", dijo Yin en entrevista telefónica.

Las autoridades están permitiendo a los familiares de algunas víctimas de la represión visitar sus tumbas bajo escolta policial, de acuerdo con Zhang Xianling, integrante de un grupo que hace campaña a favor de las víctimas.

"Aunque 25 años parece mucho, como familiar, como madre, es como si esto hubiera pasado ayer", dice Zhang, cuyo hijo Wang Nan tenía 19 años y murió en las protestas.

"La herida es todavía muy profunda. Y aunque ahora tal vez derramemos menos lágrimas que en el pasado, nuestra convicción es aún más fuerte", agregó.

Tradicionalmente el gobierno ha ignorado las peticiones de los familiares de que acepten que cometieron actos indebidos y de que presenten una lista pormenorizada de víctimas de la represión.

Cerca de la plaza en Beijing a los reporteros les pidieron salir del área después de la tradicional ceremonia de arriar la bandera.

Decenas de activistas, disidentes y otros críticos ya fueron detenidos por la policía y se encuentran bajo arresto domiciliario o fueron enviados fuera de la ciudad.

Activistas dijeron que esta año la vigilancia ha sido más drástica y ha durado más, lo que refleja el endurecimiento de la política conservadora observada desde la llegada al poder del presidente Xi Jinping.

La versión oficial de Beijing es que las protestas lideradas por estudiantes tenían por objetivo derrocar al gobierno del Partido Comunista y sumergir a China en el caos. Los dirigentes dijeron que buscaban la ampliación de la vida democrática y la libertad, además de la erradicación de la corrupción y el favoritismo dentro del partido.

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