Una McCain diferente agita a conservadores en EU

NUEVA YORK (AP). Cuando Meghan McCain dijo por la televisión nacional que la aspirante republicana al Senado Christine O'Donnell "es vista como una demente", la reacción de la derecha fue inmediata y despiadada, con críticas a la falta de experiencia de McCain, a su criterio y, bueno, a su anatomía.

Ahora que ha tenido tiempo para reflexionar _después de todo, ella se describe como "una obra en proceso"_ no parece dispuesta a ceder un ápice. En absoluto.

"Sí creo que ella es una demente", dijo con énfasis la desinhibida hija de 26 años de John Mccain en una entrevista reciente. "Digo lo que me importa y me importa lo que digo. Aspiro a más en la política, y aspiro a ver más mujeres en la política".

Y por supuesto, para su partido. Desde la derrota de su padre en las elecciones presidenciales del 2008, McCain _que se dio a conocer con el blog electoral McCainblogette y ahora lleva otro para el cibersitio liberal The Daily Beast_ ha estado tratando de constituirse en una voz de los republicanos jóvenes, moderados socialmente e insatisfechos, como ella.

"En vez de llevarnos al aire fresco y tonificante de la libertad, un coro de voces en la derecha radical está llevándonos a un lugar de intolerancia y enfado", escribe McCain sobre el Partido Republicano en sus nuevas memorias de campaña, "Dirty Sexy Politics" (Política sucia y sexy).

No es exactamente alguien que se apene por mencionar nombres, escribe francamente de sus sentimientos encontrados sobre Sarah Palin, y de cómo su inesperado y explosivo protagonismo absorbió todo el oxígeno de la campaña de su padre. Sobre la comentarista conservadora Ann Coulter, escribió en su blog el año pasado: "La verdad no entiendo a esta mujer o su popularidad. Ella me parece desagradable, radical, ofensiva y confusa, todo al mismo tiempo".

Y naturalmente que McCain es rápida para responder. Cuando el equipo de campaña de O'Donnell emitió un comunicado mordaz sobre la escasa experiencia política que tenía, McCain replicó: "Yo no soy quien contiende por el Senado". Cuando la conservadora locutora radiofónica Laura Ingraham se mofó el año pasado de su forma de hablar y la describió como de "talla grande", McCain dijo en "The View" que Ingraham podía "besar mis carnes", en alusión a su trasero.

Sin duda alguna, la posibilidad de que pueda ser una voz en el escenario político es un punto de controversia.

"Ella es mimada por los medios porque ataque a conservadores y a otros republicanos", aventura Diana Banister, socia en una firma conservadora de relaciones públicas que ha trabajado para Palin, Coulter y O'Donnell. "Si sólo se va a dedicar a atacar a otros, no sé qué tan lejos pueda llegar. Es buena para captar la atención. Esa parece ser su plataforma".

Otros son más condescendientes. "Es bueno que haya alguien como Meghan McCain", dice Tim Miller, asesor en Washington que funge como director de comunicaciones para John McCain en Iowa. "Ha logrado popularizar la noción de que está bien ser conservador y republicano, y apoyar asuntos como los derechos de los homosexuales".

Por supuesto, agrega Miller, "está yendo contra el partido y criticando a figuras que son populares. Así que habrá una reacción".

Una parte de la respuesta ha sido verdaderamente repugnante. Después de las declaraciones sobre O'Donnell, hubo algunos conservadores que en blogs se refirieron a su cuerpo, en términos más crudos y más libertinos que el escarnio de Ingraham sobre la "talla grande".

Algunos encontraron la manera de aludir a la fotografía que McCain publicó impulsivamente en Twitter hace un año, en la cual sostiene un libro mientras aparece con un sostén muy revelador.

"Lo que me sorprende es que mi cuerpo y la forma en que lo veo sigan siendo criticados", dice McCain. "Decepciona que cada vez que apareces en televisión escuchas que tu trasero se ve grande o que tus senos se ven más grandes. Para mí no es divertido oír eso. Estamos en el 2010. ¿Acaso tenemos que aceptar esto como mujeres?".

Por lo pronto, McCain sigue viajando para promover su libro de memorias, la cual a la fecha ha vendido modestamente unos 12.000 ejemplares, según Nielsen BookScan, que rastrea un 75% de las ventas. La editorial Publisher Hyperion no ha divulgado cifras.

Algo que algunas personas lamentan no encontrar en el libro es fricción con sus padres. "La gente parece sorprenderse de que mi papá y yo tengamos una buena relación", dijo McCain. "Quieren ver una pelea en público. Bueno, eso no ocurrirá".

Y hay otra cosa que tampoco sucederá: McCain insiste en que nunca buscará un cargo público.

También hay algo de lo que está plenamente segura: nadie debe esperar que algún día de estos cambie de bando político.

"El infierno se congelará antes de que yo me vuelva demócrata", asegura. "El Partido Republicano tiene problemas, pero ¿el Partido Demócrata? Es un desastre".

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