Medio millón de refugiados huyen del ejército de Mianmar

CAMPAMENTO MAE RAMA LUANG, Tailandia (AP). Un refugiado con semblante cansado mece cariñosamente a su hijo dormido y mira hacia el techo mientras se muerde los labios, pero no logra contener las lágrimas.

"Lloro por aquellos que fueron asesinados o murieron de enfermedad, por los niños que sufrieron", dijo Pawo Tu. "Lloro por la comida que tengo que mendigar y no puedo pagar".Este campesino de 46 años es sólo uno del medio millón de miembros de la etnia karen que han sido desplazados de sus hogares por el ejército de Mianmar, y su relato es típico en la historia de sufrimiento de los refugiados forzados a vivir en la frontera entre Tailandia y Mianmar.

Hay trabajadores sociales voluntarios que califican a la campaña del régimen contra una rebelión de la tribu karen como "el Darfur oculto", en referencia a los miles de personas de una etnia minoritaria que han huido de la violencia en esa región de Sudán. Para los cristianos que trabajan con refugiados desde el país que aún llaman Birmania, es "el calvario de los karen".

La atención mundial sobre Mianmar se ha enfocado principalmente en su lideresa prodemócrata Aung San Suu Kyi y su lucha contra la junta militar que la ha mantenido bajo arresto domiciliario durante 18 años en Yangon.

Casi entre paréntesis se menciona la implacable guerra para erradicar a la sexagenaria insurgencia karen _la segunda minoría étnica más grande del país con cuatro millones de habitantes_ separándola de la población general, la cual alcanza 43 millones de individuos.

Aunque el régimen lo niegue, la ONU y grupos internacionales defensores de los derechos humanos han documentado ejecuciones, violaciones multitudinarias, tortura, trabajos forzados y reubicaciones masivas de civiles después de que sus comunidades son quemadas.

La familia de Pawo Tu huyó cuando los soldados quemaron su pueblo, Leka Deta, en el 2006, por la sospecha de que apoyaban a los rebeldes que combatían por un Estado independiente.

Sin comida y con los soldados al acecho, la familia se arriesgó a atravesar terrenos minados para llegar a la frontera con Tailandia. En el Campamento Mae Rama Luang, alrededor de 150.000 karen y miembros de otras minorías étnicas viven en nueve campamentos.

"Había 100 familias en nuestro pueblo, ahora sólo quedan 10", dijo un recién llegado, Khwe Say Hto. "Nos volvimos esclavos del ejército".

Las familias están en bancarrota, dicen muchos refugiados, porque el ejército cobra "impuestos" _a veces de casi la mitad del ya minúsculo ingreso de los habitantes_ para evitar ser reclutados o esclavizados, o sin razón alguna.

Traicionado y olvidado, es como David Tharckabaw describe a su pueblo. El vicepresidente de la Unión Nacional Karen, el brazo político de la insurgencia, dice que Gran Bretaña, el país colonizador hasta 1949, rompió su promesa de darle a los karen un Estado independiente.

"La mayoría de los países sólo hablan, los mueven los intereses económicos. Ven a Birmania como un mercado, un lugar con recursos naturales", dijo.

Estados Unidos y la Unión Europea aplican sanciones económicas, pero China, Tailandia y otros vecinos mantienen relaciones comerciales con Mianmar.

La insurgencia karen data de 1949 y es considerada la más antigua del mundo. Aun más viejo es el presidente de la Unión Nacional Karen, Saw Tamla Baq, de 91 años.

Gravemente enfermo de una infección pulmonar, casi no puede levantar la cabeza de la almohada. Un nieto lo refresca ventilándolo con un pedazo de plástico.

"Será difícil", dice con gran esfuerzo en cada palabra. "Pero podemos recuperar nuestro país. Creo que un día tendremos nuestro Estado karen".

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