Mejora en paso a EEUU animan a viajeros habituales

Los conductores que entran en Estados Unidos por el paso fronterizo más concurrido del país estaban acostumbrados a esperar horas mientras un reguero de vendedores paseaba entre las filas ofreciendo todo tipo de productos, desde papaya troceada y avena caliente a sombreros o tazas de cerámica. Ahora, gracias a una reforma de 741 millones de dólares, quizás no tengan tiempo de bajar la ventanilla y pedir un cappuccino.

Las esperas para entrar en San Diego desde Tijuana, en México, durante la hora punta de la mañana bajaron a menos de 45 minutos desde las horas previas desde septiembre. Y podrían ser menos de 10 minutos durante los momentos de menos actividad — un cambio enorme con respecto a hace solo unos meses, cuando había que aguardar hasta cuatro horas durante los fines de semana de más movimiento.

"Perdía tanto tiempo que me hacía llorar", dijo Alexandra Acua, residente en Tujuana que llevaba a un amigo al aeropuerto de San Diego hace poco durante la hora punta de un lunes por la mañana. Había dejado de cruzar la frontera años atrás porque los atascos eran demasiado estresantes. "Ahora estoy feliz".

La críticas a la mejora del paso fronterizo son abrumadoramente positivas. Las esperas han caído entre un 50 y un 75%, en función del día y la hora, según la oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos. Esto ha provocado un incremento del 20% en el tránsito de pasajeros, animando a muchos estadounidenses a pasar a México para visitar a sus familias o para escapadas de fin de semana y aliviando la pesada rutina diaria de quienes viven en el país vecino pero trabajan, hacen sus compras o van a la escuela en Estados Unidos.

Una de cada 13 personas que entra en Estados Unidos lo hace a través de San Ysidro, que tiene casi el doble de actividad que el puesto fronterizo más concurrido de la frontera canadiense, en Buffalo, en el estado de Nueva York. Por el paso cruzan unos 50.000 conductores y 25.000 peatones a diario, más gente de la que reciben los dos principales aeropuertos para llegadas internacionales juntos — el John F. Kennedy de Nueva York y Miami.

Cerca de una de cada tres personas que pasan por San Ysidro son ciudadanos estadounidenses, uno es residente legal en el país y el resto procede de otras naciones, en su mayoría México, dijo Pete Flores, director de la oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de San Diego. Una encuesta de 2012 realizada por Crossborder Group Inc. dijo que unos siete de cada 10 usuarios del paso viven en Tijuana.

Entre los viajeros habituales que se benefician del descenso en los tiempos de espera está Rene Peralta, que vive en México para estar cerca de su familia y ahorrar dinero. "Gano en dólares, pero vivo en pesos", dijo. El mexicano-estadounidense, que paga 600 dólares mensuales por una casa de tres habitaciones, ha cruzado regularmente la frontera desde que iba a la escuela en San Diego y ahora enseña arquitectura en la Universidad de Woodbury en San Diego. Desde la reforma, se ahorra varias horas en coche a la semana.

Sustituir las instalaciones de la década de 1970 ha sido una prioridad para los líderes regionales desde al menos 2001, cuando el aumento de la preocupación por el terrorismo provocó filas insufribles. Un estudio de 2006 de la Asociación de Gobiernos de San Diego estimó que la congestión en la frontera costaba a la región 6.000 millones de dólares anuales, la mayoría por pérdida de productividad y viajes no realizados.

Las mejoras cambiaron las oficinas administrativas, ampliaron las áreas de inspección de vehículos y levantaron dos cabinas de inspección en la mayoría de las 25 líneas bajo un nuevo toldo contra el sol.

La Cámara de Comercio de San Ysidro dijo que las ventas crecieron en torno a un 20% en la comunidad de San Diego durante el primer mes, y Crossborder Group encuestó a 344 conductores entre el 28 de noviembre y el 10 de diciembre señalando que el 95% de los que cruzaron el mes anterior indicaron que los tiempos de espera eran mejores o mucho mejores.

"Ha tenido un gran impacto", dijo el alcalde de Tijuana, Jorge Astiazarán. "El tráfico vuelve a fluir".

Los inspectores siguen alerta para detectar a aquellos que camuflan metanfetamina líquida en botellas de refresco y resina de heroína en compartimentos del motor. También controlan a quienes intentan entrar ilegalmente en Estados Unidos y han hallado a personas escondidas en depósitos de combustible, en suelos de madera - e incluso bajo asientos.

Con todo, no todo el mundo está content con el cambio. Los vendedores callejeros dicen que sus ventas han caído drásticamente y que lo harán más aún cuando se complete la ampliación.

"Cuando abrieron las vías, nos hizo mucho daño", dijo Guadalupe Zamora en una mañana tranquila mientras supervisa el tránsito. Durante cinco años, Zamora llevó su carrito con accesorios para celulares casi a diario al paso fronterizo. Ahora va fundamentalmente los fines de semana. "Para el público general es algo bueno", añadió.

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