Merkel, debilitada, busca socios para gobernar en Alemania

La canciller alemana Angela Merkel empieza este miércoles las negociaciones para tratar de formar su cuarto gobierno, debilitada tras unas elecciones decepcionantes y por la brecha ideológica que existe con sus potenciales socios.

La CDU-CSU, su familia política conservadora, tenía previsto recibir a los liberales del FDP a las 10H00 GMT y a los Verdes a las 14H30 GMT para unas "entrevistas preliminares". El viernes, se reunirán todos juntos.

Con estas dos primeras rondas se busca tomar el pulso y establecer una hoja de ruta, pues las negociaciones durarán por lo menos, en principio, hasta finales de año.

Con todo, la canciller parece estar ante unas matemáticas casi imposibles, tras unas elecciones, celebradas el 24 de septiembre, en las que su formación recabó sus peores resultados desde 1949.

Si quiere gobernar por cuarta vez como canciller, Merkel tendrá que hacer convivir a los centristas de su campo, los conservadores de la CSU, los Verdes, de los que hay moderados y radicales, y a los liberales, muy exigentes.

Y no son pocos los temas que causan división. Desde la inmigración a la reforma de la Unión Europea, pasando por la transición energética, la fiscalidad o la política exterior, prácticamente ningún tema parece unir a todos esos partidos.

Y, para colmo, Merkel perdió el domingo en las elecciones regionales de Baja Sajonia, donde dos meses antes se perfilaba como ganadora. Una derrota que dio alas a la derecha de la CDU y a la CSU, que reclaman un giro conservador radical para recuperar a los votantes que se fueron a la AfD, una formación ultraderechista.

Pese a todo, Merkel aseguró el lunes que iría "muy confiada a los diálogos" y aseguró que no estaba en ninguna posición de "debilidad".

Sí que reconoció, no obstante, que las conversaciones preliminares probablemente durarán "semanas". Y solo si estas resultan fructíferas se empezará a negociar la composición del futuro Gobierno y su programa.

En el mejor de los casos, Alemania contará con un nuevo Gobierno para Navidad. En el peor, si las conversaciones fracasan, se convocarán elecciones anticipadas, por primera vez en ese país desde 1945.

"Está claro que para nosotros no serán unas conversaciones fáciles", zanjó Merkel.

Y mientras, algunos políticos apenas esconden la antipatía que sienten por el resto, como Alexander Dobrindt, de la CSU, que denunció los "delirios izquierdistas" de los Verdes.

Por su parte, el jefe del FDP, Christian Lindner, afirmó la semana pasada que no había "ninguna garantía" de éxito en las negociaciones. Y Jürgen Trittin, una personalidad influyente de los ecologistas, mencionó que había "trampas masivas" por superar.

En las filas de la oposición, ya se van afilando los cuchillos. "Merkel ha sido severamente afectada [...] Hay un ambiente de fin de época", apuntó Carsten Schenider, un responsable socialdemócrata.

"Veremos qué pasa en las negociaciones de formación de coalición, pero es evidente que Merkel está terriblemente debilitada [...], creo que es el principio del fin de la cancillería merkeliana", dijo, complacido, el líder del AfD, Alexander Gauland.


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