México deporta a La Habana a otros 32 migrantes ilegales cubanos

México deportó este miércoles a 32 migrantes ilegales cubanos, el tercer grupo en menos de un mes que eleva a casi 300 los ciudadanos devueltos a la isla desde marzo como parte de los acuerdos migratorios bilaterales, informan medios estatales de la isla.

Un avión de la Policía Federal Mexicana trasladó a los cubanos, que habían salido de la isla de manera legal pero se convirtieron en migrantes irregulares en su recorrido por países de América del Sur y Central hasta México con el objetivo de llegar a Estados Unidos.

La devolución de las 32 personas responde a un memorando de entendimiento sobre temas migratorios entre Cuba y México para favorecer un flujo migratorio "legal, organizado y seguro", señala un reporte de la estatal Agencia Cubana de Noticias.

Asimismo, apuntó que Cuba tiene la "mayor voluntad" para continuar aplicando una política migratoria dirigida a incrementar los viajes de los cubanos al exterior de manera legal, incluido Estados Unidos como destino.

Al igual que en los casos anteriores, los cubanos deportados retornarán a sus provincias de origen tras recibir asistencia, según indicaron las autoridades migratorias del país caribeño, pero precisaron que quienes dejaron cuentas pendientes con la justicia antes de salir, deberán enfrentarlas.

Hasta ahora, en cinco vuelos directos de la Policía Federal Mexicana han sido devueltos a La Habana casi 300 cubanos deportados, precisó el coronel Lázaro Delgado, de la Dirección de Identificación, Inmigración y Extranjería de la isla.

Cuba y México firmaron un acuerdo en 2008 y un memorando en 2015 con el fin de "garantizar un flujo migratorio legal, ordenado y seguro entre ambos países", así como "combatir y prevenir la trata de personas y otros delitos asociados a la migración" en México.

México ha sido desde hace algunos años uno de los principales destinos de los cubanos que buscan llegar a Estados Unidos, cuyo Gobierno canceló en enero de 2017 la política "pies secos/pies mojados" que brindaba la residencia permanente a los ciudadanos de Cuba que tocaban territorio de ese país.

Sin embargo, desde que Panamá y Nicaragua flexibilizaron en 2018 sus requisitos de viaje, muchos isleños han usado estos países como punto de partida para el viaje hacia territorio estadounidense.

El Gobierno cubano ha criticado los obstáculos impuestos por EE.UU. para impedir el flujo legal de viajeros cubanos hacia ese país, entre ellos el cierre de los servicios en el Consulado de Washington en La Habana como consecuencia de los misteriosos incidentes de salud sufridos por diplomáticos del país norteamericano, que aún no han sido esclarecidos.

Cuba y EE.UU. viven una etapa de nuevas tensiones en sus relaciones bilaterales desde la llegada a la Casa Blanca del republicano Donald Trump.

En marzo pasado Estados Unidos redujo drásticamente el tiempo de validez de la visa de no inmigrante (B2) para los cubanos con el fin de igualar la de las visas concedidas por el Gobierno cubano a los ciudadanos estadounidenses.

Esa categoría de visa permite realizar visitas familiares, de turismo, para tratamiento médico y propósitos de viaje similares, y era otorgada hasta hace unos meses a los cubanos por un máximo de cinco años con múltiples entradas al territorio estadounidense.

La Cancillería cubana rechazó la medida, a la que considera un "obstáculo adicional" para los numerosos isleños con familiares en esa nación.

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