Miles de creyentes agradecen beatificación de Juan Pablo II

CIUDAD DEL VATICANO (AP). El ex secretario del difunto papa Juan Pablo II agradeció el lunes a Benedicto XVI que atendiera el clamor de los creyentes para que se beatificara con prontitud al fallecido pontífice, quien era muy amado entre los católicos.

El cardenal Stanislaw Dziwisz emitió sus palabras durante una misa especial de agradecimiento por la beatificación el domingo del Papa de origen polaco. La misa de beatificación atrajo a 1,500,000 creyentes de todo el mundo y fue una de las más multitudinarias efectuadas en El Vaticano.

La beatificación, la más veloz en la historia moderna, tuvo lugar seis años después de los llamados de "santo súbito" o "canonización inmediata" proferidos durante el funeral de Juan Pablo II en 2005.

"Expresamos gratitud al santo padre Benedicto XVI por el regalo de la beatificación de su predecesor y por el hecho de que mantenga vivo el recuerdo de Juan Pablo II", dijo el cardenal polaco, bajo un enorme retrato a color de Juan Pablo II en esplendor.

La misa, que encabezó el número dos de El Vaticano, el cardenal Tarcisio Bertone, comenzó con una procesión de obispos y cardenales vestidos de dorado y blanco en la Plaza de San Pedro.

Un clérigo sostenía en lo alto una reliquia, una muestra de sangre tomada a Juan Pablo II para exámenes médicos poco antes de su muerte. La reliquia, uno de los objetos importantes durante la ceremonia de beatificación, estará disponible para que la veneren los creyentes.

Dziwisz también recordó que Juan Pablo II "derramó su sangre por la causa de Cristo" en la misma plaza hace 30 años cuando fue víctima de un intento de asesinato en 1981.

En su homilía, Bertone dio las gracias por el hombre que él llamó santo y recordó como Juan Pablo II, que sufrió mal de Parkinson al final de su vida, perdió "su fuerza física, su expresividad, su capacidad de movimiento, incluso su habla".

"Agradecemos al Señor por habernos dado un santo como él", manifestó Bertone. "El sabía que su debilidad física mostraba incluso con más claridad al Cristo en la historia", agregó.

Entre los creyentes en la plaza había miles de polacos, incluido un sacerdote, Jozef Maciag, quien dijo que deseaba agradecer a Juan Pablo II su aportación a la caída del comunismo y por inspirarlo a que dedicara su vida a Dios.

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