Miles de capitalinos sufren los efectos del sismo en Chile

SANTIAGO DE CHILE (AP). Voluntarios universitarios trasladaban mano a mano desde un cuarto piso los escombros de un apartamento destruido en la capital chilena, mientras algunos moradores recopilan sus pertenencias para protegerlos de nuevos sismos.

Si bien los rastros del terremoto del sábado pasan inadvertidos en la capital de seis millones de habitantes, miles de personas sufrieron la pérdida de sus viviendas y muchos han tenido que refugiarse bajo modestas carpas.

Varias decenas de bloques de edificios quedaron inhabitables en la Villa Olímpica, construida en 1962 para el torneo mundial de fútbol que se realizó en el país. En el enorme complejo viven más de 10,000 personas a solo 5 kilómetros al sureste de Santiago.

Patricio Enero, propietario de un apartamento de dos niveles en un segundo piso, acopia con su familia sus bienes para rescatarlos de nuevos sismos que puedan producirse. Mientras tanto, viven en una plazuela cercana en una carpa.

"Nos quedamos arriba en los dormitorios. Si hubiéramos escapado por la escalera probablemente nos habrían caídos encima estos bloques de cemento", dice mostrando dos pesados trozos de cemento que quedaron entre los peldaños de lo que fue su apartamento.

Un grupo de jóvenes universitarios de la organización humanitaria Un techo para Chile traslada mano a mano desde un cuarto piso los escombros de unos de los apartamentos destruidos.

"La policía recomendó hacerlo para aliviar el peso del edificio, mientras se resuelve si puede ser rehabilitado", dijo uno de los universitarios, que se identificó solamente como José.

En otro de los bloques de la villa, la auxiliar de enfermería Cecilia Zúñiga trataba de sacar junto a su hijo y algunos voluntarios los enseres del apartamento que arrendaba en un cuarto piso. Los destrozos saltan a la vista y hacen innecesario preguntar si quedó inhabitable.

"No sabemos dónde ir, pero tenemos que salir de aquí", dijo casi llorando.

Agrega que espera que la autoridad los ayude a resolver su falta de casa.

Un piso más abajo, un joven matrimonio de estudiantes de Antropología dicen resignados que tendrán que buscar un nuevo lugar, mientras reúnen también sus enseres.

Algunos metros de distancia, Natalia Lemuñir, una estudiante de ingeniería comercial de 21 años, está viviendo en una pequeña carpa junto a su marido y su hijo de 3 años, luego de que su apartamento en un segundo piso quedara también inutilizado.

"Estamos con otras dos familias compartiendo las comidas que hacemos en conjunto", dijo Natalia.

También en forma comunitaria han tenido que enfrentar la catástrofe cientos de familias que habitan otra populosa villa en un sector al oeste de Santiago, la cincuentenaria Villa Portales. Una quincena de carpas los alberga mientras esperan que las autoridades puedan resolver sus problemas básicos.

"Gracias a la ayuda de los vecinos hemos podido comer y ahora estamos preparando arroz con huevo frito gracias a una donación de un comerciante", dice Nancy Solís, una joven madre de cuatro hijos.

"Nos estamos organizando para mantener la limpieza y el orden", cuenta.

La estatal Oficina Nacional de Emergencia les llevó algún abrigo y les prometió alimentos.

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