Millones de ucranianos buscan trabajo en el exterior

No hace mucho, Andriy Lytvynenko combatía contra rebeldes pro-rusos en la parte oriental de Ucrania. Hoy maneja un carrito y transporta mercaderías en el depósito de un supermercado en una localidad rural de Polonia.

No podía sostener a su esposa y tres hijos como chofer en Ucrania y recientemente se fue a la vecina Polonia en busca mejores ingresos.

“Libramos una guerra para mejorar las cosas, pero no cambió nada”, dice el hombre de 36 años. “Murieron muchos amigos para nada. Todo sigue igual”.

Mientras los ucranianos se preparan para las elecciones presidenciales del domingo, millones ya han votado a su modo, yéndose de una nación sumida en la corrupción y la desigualdad, en la que una guerra contra separatistas que ya lleva cinco años causó 13.000 muertes y no da muestras de amainar.

Rusia controla la península de Crimea, sobre el Mar Negro, y apoya a los separatistas de la región oriental. Ante este panorama, el gobierno de Kiev no puede cumplir su sueño de incorporarse a la Unión Europea o la OTAN. Los ucranianos desean mejores sueldos, pero pocos ganan más de 350 dólares al mes. Los comerciantes quieren tener reglas transparentes y un sistema predecible, pero a menudo son extorsionados por funcionarios corruptos, un problema que no tiene solución a la vista.

Numerosos ucranianos que sueñan con una existencia decente la están buscando en el exterior.

En esta nación de 44 millones de personas, unos 5 millones --más de una de cada 10-- trabajan afuera, según estimados de la Asociación de Compañías sobre Empleos Internacionales.

El presidente de la asociación, Vasyl Voskoboynyk, dice que la emigración en gran escala ayuda a “aliviar la presión de nuestra olla hirviendo” al reducir significativamente la tasa de desempleo y mediante las remesas que mandan los que se fueron. Esas remesas llegaron a los 11.600 millones de dólares el año pasado y se espera que este año alcancen los 12.200 millones, casi un 12% del producto bruto interno.

“Son cifras enormes”, expresó Voskoboynyk. “Mucho más de lo que nos pueden dar el FMI o la inversión extranjera”.

Para el gobierno ucraniano no es suficiente y considera una nueva ley que cobraría impuestos a los ingresos ganados en el exterior.

Muchos ucranianos trabajan solo unos meses al año afuera y regresan al país, a menudo por cuestiones legales, ya que no tienen permiso de residencia en otras naciones. Por ahora van y vienen. “Pero tarde o temprano los perderemos si las cosas aquí no cambian”, pronosticó Voskoboynyk.

Tradicionalmente, los ucranianos que se van a trabajar afuera se dedican a cosas como la agricultura y la construcción, pero cada vez se están yendo más profesionales como médicos, enfermeras y expertos en computación, lo que podría dar lugar a una fuga de cerebros importante.

La doctora Oksana Lozova, directora de cardiología del Hospital Regional de Niños de Rivne, ciudad occidental, dijo que un médico de su hospital se fue hace poco a Polonia, pero que la fuga de profesionales se siente mucho más en ciudades pequeñas.

“Los profesionales con experiencia se están yendo y son reemplazados con gente joven, inexperta”, manifestó Lozova.

La doctora trataba a una niña de nueve años que padece artritis reumatoide que había viajado 80 kilómetros (50 millas) con su madre porque en su ciudad no había especialistas en esta enfermedad.

El estancamiento económico de Ucrania es visible en los ladrillos caídos de la fachada del hospital, en los pozos en las calles y en las esquinas, donde han prácticamente desaparecido las marcas que indican por donde deben cruzar los peatones.

Los ucranianos han buscado fortuna en países de Europa occidental como Italia y Alemania, pero también en vecinos otrora comunistas como Polonia, la República Checa y Eslovaquia, que hace algunos años se incorporaron a la OTAN y la UE y han registrado una mejoría en sus economías y una merma en la corrupción.

El país que más ucranianos recibe es Polonia, que tiene 38 millones de habitantes y donde ahora trabajan 1,2 millones de ucranianos, según el banco central. El sueldo promedio en Polonia es de 1.050 dólares, tres veces el de Ucrania. Bajo para los niveles occidentales, pero en constante alza.

Los ucranianos reemplazan a los 2 millones de polacos que emigraron a su vez a Europa occidental, sobre todo a Gran Bretaña, tras el ingreso de Polonia a la UE en el 2004. La proximidad geográfica y similitudes idiomáticas y culturales hacen de Polonia un destino particularmente atractivo, sin tensiones, con una economía pujante que necesita trabajadores.

“Polonia es hoy la China de Europa”, afirmó Andrej Korkus, director general de EWL, una de las agencias que consigue empleos en la construcción y otros sectores para los ucranianos.

El 43% de los 600 empleados del depósito de supermercado donde trabaja Lytvynenko son ucranianos. El administrador Marcin Szczepanski dijo que los polacos no quieren trabajar en depósitos y que, de no ser por los ucranianos, ese negocio cesaría de existir.

También se percibe un aumento en la cantidad de ucranianos que estudian en universidades polacas, quienes a menudo se quedan en el país luego de graduarse y le sacan trabajos a los polacos.

Médicos, dentistas y enfermeras ucranianos, por otro lado, reemplazan a los polacos que se fueron a Europa occidental.

Olena Aleksiychuk, una dentista de 31 años, dejó a sus padres, su casa y una práctica privada en Ucrania hace cuatro años. Se pasó tres años aprendiendo polaco y sacando equivalencias. En el ínterin trabajó como asistente de dentista, pero dice que el sacrificio valió la pena ya que gana mejor y tiene más oportunidades de progresar en Polonia.

Cuenta que conoce a unos 50 médicos ucranianos que están dadoo los pasos necesarios para poder trabajar en Polonia.

“La vida es más cómoda en Polonia. Más segura. Todo es más fácil”, sostuvo, hablando en una sala de una elegante clínica en un moderno edificio de vidrio de un barrio de Varsovia. “No tienes que preocuparte de lo que sucederá mañana”.

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