Morales afronta rebelión de los cocaleros

LA PAZ (AP). El presidente Evo Morales logró contener la presión del sindicato de cocaleros que él mismo encabeza, pero otro sobre el que no tiene mando se mantenía el lunes en franca rebeldía con una protesta que ya lleva siete días.

Cocaleros de Yungas, en el norte de La Paz, que no obedecen a un mando único, mantienen el lunes cortada una vital ruta que lleva a tres regiones del oriente, demandando aumento de los cupos para vender coca en el mercado legal.

La protesta dejó a centenares de vehículos varados y a decenas de poblaciones desabastecidas de combustibles y alimentos mientras las negociaciones no encuentran una solución.

El ministro de Gobierno, Sacha Llorenti, dijo que el gobierno dejó sin efecto un nuevo reglamento al comercio de coca, pero los cocaleros de Yungas pretenden ampliar la cantidad comerciable, según el dirigente Tiburcio Mamani.

Pero las cosas con el otro sindicato que comanda Morales tampoco están mejor. El propio mandatario, en su condición de líder de los sindicatos del Chapare, centro de Bolivia, llamó la atención a sus bases por desviar coca al narcotráfico y burlar acuerdos para aumentar el cultivo de la hoja.

"Tenemos que ser responsables con Bolivia, con las nuevas generaciones y con el mundo", dijo Morales el sábado durante la apertura de un congreso del sector en el que reconoció que no desea que el problema del narcotráfico manche la imagen de su gobierno.

Aunque los labriegos del Chapare acordaron el domingo acatar las instrucciones de su líder, el problema de fondo parece ser el aumento de la coca en varias regiones que a falta de mercados legales se desvían al narcotráfico.

"Saludo las resoluciones, yo no manipulé pero era mi obligación recordarles", dijo el lunes Morales en una rueda de prensa y agregó que consultará a los cocaleros un reglamento "para evitar el desvío" de coca a la cocaína.

"Si no hubiera desvío no sería necesaria la lucha contra el narcotráfico. El problema es erradicar coca (excedente) respetando los derechos humanos y en eso estamos", acotó.

Un informe de la ONU dijo que el año pasado los cultivos de coca aumentaron en 1% de 30,500 a 30,900 hectáreas de las que 20,000 son legales y están destinadas a usos tradicionales. Informes del gobierno de Estados Unidos hablan de un aumento mayor.

La coca legal es usada en infusiones, en el masticado con fines alimenticios y terapéuticos y en rituales pero el saldo tiene otro destino.

Las autoridades reconocieron que el narcotráfico se incremento así como del trasiego de cocaína desde Perú hacia Brasil, principal destino de la droga.

Por años la resistencia de los sindicatos cocaleros a los planes de erradicación los colocó como abanderados de las luchas políticas y fueron un factor en la inestabilidad que vivió el país hace un lustro. En el país unas 80,000 familias cultivan coca.

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