Morales convoca a diplomático de EEUU por marcha indígena

LA PAZ (AP). El presidente Evo Morales informó que convocará al representante de Estados Unidos en Bolivia para que explique una supuesta injerencia en una marcha de indígenas que se oponen a una carretera en la Amazonia y cuya construcción fue autorizada por su gobierno.

"El canciller convocará el lunes al representante de Estados Unidos para que explique qué hace (la embajada) en la marcha. Pedirá informes", dijo Morales el domingo en entrevista con la televisora gubernamental y no descartó una posible expulsión de la agencia estadounidense de cooperación USAID a la que acusó de incitar la protesta antigubernamental.

"Estoy pensando en los pedidos para expulsar a USAID que nos está haciendo mucho daño. Evaluaremos con distintos sectores (sindicatos afines al gobierno) sobre el comportamiento de USAID", dijo.

En la entrevista mostró un registro de llamadas telefónicas del representante estadounidense en temas indígenas Eliseo Abello con líderes de la marcha que comenzó el 15 de agosto. Los líderes de la protesta que se hallan en una zona selvática no pudieron ser contactados el domingo para conocer sus descargos.

Morales expulsó al embajador de Estados Unidos en La Paz, Philip Goldberg, en septiembre de 2008 por supuestamente confabular con los opositores y en noviembre de ese año hizo lo propio con la agencia antidrogas DEA a la que acusó de espionaje. Poco después ordenó la salida de otro diplomático de ese país por las mismas sospechas.

Tampoco es la primera vez que amenaza con expulsar a USAID. Esa agencia ya fue obligada en 2009 a salir del Chapare, la región cocalera del centro del país, cuyos sindicatos todavía están bajo mando del mandatario.

En todos los casos, el Departamento de Estado de Estados Unidos negó las acusaciones de Morales. El embajador boliviano también fue obligado a salir de Washington y desde 2009 las relaciones entre los dos países están deterioradas. Las negociaciones para normalizarlas no han prosperado. Actualmente la misión está al mando del Encargado de Negocios, John Creamer.

Esta vez el centro de la disputa es una carretera de 300 kilómetros que unirá los valles andinos con la amazonia y atravesará por el corazón de una rica reserva llamada Territorio Indígena del Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS) en el centro del país, de 12.000 kilómetros cuadrados, hogar de tres pueblos indígenas y de una gran diversidad de vida silvestre.

Poco más de un millar de indígenas iniciaron el 15 de agosto una marcha de 450 kilómetros desde Trinidad capital del norteño departamento amazónico de Beni hasta La Paz a donde podría llegar en 30 días para rechazar la construcción de la ruta que financiará Brasil con un crédito.

Los pueblos nativos que básicamente viven de la pesca, caza y de una agricultura de autoconsumo temen perder su hábitat.

Morales dijo que la marcha "es una acción política internacional" en "complicidad" con organizaciones ambientalistas, madereros y latifundistas locales que están usando a los indígenas.

Explicó que los indígenas movilizados reclaman administrar directamente dineros de un "fondo verde" o de los "bonos de carbono", creado en el Protocolo de Kioto para obligar a países desarrollados a compensar a naciones en desarrollo por la emisión de gases de efecto invernadero de acuerdo con la capacidad de los bosques para capturar dióxido de carbono.

"Aquí está conspirando el capitalismo usando a los hermanos indígenas y los hermanos indígenas se están aprovechando reclamando los bonos de carbono y el fondo verde que es una política contra la Madre Tierra", sostuvo.

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