Museo de Sao Paulo defiende su sistema de seguridad

SAO PAULO (AFP) - Un museo de Sao Paulo del que fueron robados dos grabados de Picasso y dos obras brasileñas, un botín cotizado en más de medio millón de dólares, consideró este viernes adecuadas sus medidas de seguridad.

El director del Museo Pinacoteca, Marcelo Araujo, dijo que el asalto del jueves, perpretado en pleno día por tres hombres armados, desbordó el sistema de vigilancia que consideró bueno.

"En un robo a mano armada no podemos correr el riesgo de resistir porque las consecuencias serían imprevisibles para los empleados y el público", dijo Araujo al diario Folha de Sao Paulo.

En diciembre, el Museo de Arte de Sao Paulo sufrió el robo de un Picasso y un cuadro del afamado plástico brasileño Cándido Portinari. Los ladrones ingresaron de madrugada y se llevaron las obras avaluadas en unos 50 millones de dólares.

En cuestión de semanas los cuadros fueron recuperados y dos sospechosos fueron presos.

Los grabados de Pablo Picasso robados el jueves son "El pintor y su modelo" (1963) y "Minotauro, bebedor y mujeres" (1933). Las obras brasileñas fueron los cuadros "Mujer en la ventana" (1926) de Emiliano Cavalcanti -conocido como Di Cavalcanti- y "Pareja" (1919) del brasileño de origen lituano Lasar Segall.

En lo alto del frontispicio del Museo, "Mujer en la ventana" ilustraba el anuncio de la exhibición que estaba siendo realizada.

El museo dijo el viernes que ninguna de las cuatro obras estaba asegurada; corrigiendo de ese modo información en contrario divulgada por las autoridades de la ciudad.

El dueño de las obras, la Fundación José y Paulina Nemirovsky, estimó que el valor total es de más de 550,000 dólares.

El director de museos del Instituto Brasileño del Acervo Histórico u Arquitectónico, Jose do Nascimento, rehusó confirmar el valor.

"Es incalculable. Prefiero no dar cifras", dijo en el sitio Folha on Line.

Este viernes reportes de prensa indicaron que, al contrario de lo informado el jueves, los asaltantes no estaban enmascarados.

Los tres ingresaron junto a otros visitantes del museo, pagaron los 4 reales (2,40 dólares) del billete de entrada y se dirigieron hacia el segundo piso en donde eran exhibidas las obras.

Allí sacaron las armas, rindieron a los guardias y preguntaron especificamente donde estaban cada uno de los grabados y pinturas que buscaban. Luego las colocaron en cuatro bolsos y se fueron tranquilamente en medio de un grupo de niños de una escuela rumbo a un auto en donde los aguardaba un cómplice.

Cinco policías que están permanentemente de guardias a unos 100 metros del museo no vieron nada sospechoso y cuando reaccionaron ya era tarde.

"Parecería que fue un robo encargado. Había cuadros más valiosos" que no fueron llevados, dijo Joao Sayad, secretario de cultura de Sao Paulo.

Los aeropuertos y aduanas de Brasil fueron puestos en alerta en prevención de que se intente sacar del país las obras.

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