NY: Líder de sindicato de policías enfrenta a alcalde

A las afueras de un hospital de Brooklyn luego de que se llevaran los cuerpos de dos policías asesinados, el líder del mayor sindicato de policía de Estados Unidos arremetió contra el alcalde Bill de Blasio acusándole de no apoyar a los oficiales y de permitir que se generara una clima de desconfianza que abrió la puerta a la tragedia.

"Hay manos ensangrentadas y eso empieza en la escalinata del ayuntamiento, en la oficina del alcalde", dijo Lynch. "Después de los funerales, quienes fueron responsables serán llamados y deberán rendir cuentas".

Esos gestos no son extraños para el dinámico y sonoro Lynch. Pero la guerra de palabras que ha declarado al alcalde en semanas recientes resalta aún para él.

Pocos días antes de que los oficiales Wenjian Liu y Rafael Ramos fueran asesinados en el interior de su patrulla, Lynch había sugerido que los oficiales firmaran una petición para evitar que el alcalde se presentara en sus funerales en caso de que murieran en cumplimiento del deber.

Luego de que un jurado de investigación decidiera no presentar cargos contra un policía blanco por la muerte de Eric Garner, un hombre negro que estaba desarmado cuando fue sometido y asfixiado por la policía, confrontación que fue videograbada, Lynch se enardeció al escuchar al alcalde decir que a menudo temía por la seguridad de su hijo, que tiene orígenes blancos y negros, cuando interactúa con la policía.

"Los oficiales de policía", dijo Lynch, "sienten que son echados a los leones".

Lynch es la cara —y la boca— de la Asociación Benéfica de Patrulleros, que representa a 24.000 policías. Ha estado en templetes desde 1999 para defender a los elementos del orden acusados de actos de brutalidad, abuso de autoridad y muertes de detenidos. A menudo usa términos como "patanes", "perros" y "vagos" para referirse a quienes atacan a los policías. Saluda de mano a todos los policías que encuentra y dice que en estos momentos los policías se sienten muy mal.

"Es un momento complicado porque parece que se responsabiliza a los policías por problemas que hay en Nueva York", dijo en una entrevista poco antes del ataque a los policías.

De Blasio, un demócrata que está en su primer periodo como alcalde, dijo el lunes que cree que los comentarios recientes de Lynch son inapropiados y causan división, además no cree que los policías estén de acuerdo con él. El alcalde dijo que constan sus antecedentes de apoyo a los policías y que trataba de evitar los ataques y tener un tono unificador.

Los comentarios de Lynch desataron una ola de críticas en internet y en las calles, donde la gente dijo que está empeorando el problema. Pero de acuerdo con la postura de Lynch, los altos niveles de seguridad que hay en la ciudad permiten a las personas darse el lujo de criticar a la policía.

"Las personas se olvidan de lo peligrosa que era, de los riesgos que corrimos para que la ciudad fuera segura".

No era así cuando comenzó a trabajar en 1984 como patrullero en la sección de Williamsburg, Brooklyn, que entonces era un páramo de bodegas y puntos de venta de droga pero ahora es uno de los sitios de moda en la ciudad, donde hay grandes condominios, clubes sofisticados y restaurantes caros.

Lynch, de 51 años, nació y creció en el barrio de Bayside, en Queens, el menor de siete hijos de una familia católica tradicional de origen irlandés. Asistió a la preparatoria Monseñor Scanlan, donde conoció a su esposa, con la que tiene dos hijos, ambos policías.

El padre de Lynch era un conductor de la Autoridad Metropolitana de Transporte de Nueva York y él trabajo ahí antes de ingresar a la policía de la ciudad. Se convirtió en delegado del sindicato y más tarde buscó la presidencia; el próximo año buscará su quinta reelección. Su madre murió cuando el jurado de investigación anunció su decisión, de hecho, salió de una conferencia de prensa para acudir a su funeral.

Dice que su enfrentamiento con De Blasio, en el que ambos han lanzado puyas, no tiene precedentes porque el alcalde no apoya públicamente a los policías ni ha tenido negociaciones salariales continuas. Otros alcaldes podrán haber criticado a la policía o han sido reticentes con los salarios, dice, pero no han hecho ambas cosas al mismo tiempo. Actualmente el gobierno y la policía están sujetos a un proceso de arbitraje vinculante.

Algunos de los simpatizantes de Lynch han dicho que las críticas deben matizarse.

Antes del ataque a los policías el comisionado de la policía, William Bratton, dijo que conoce y respeta a Lynch pero lo acusó, junto a otros líderes, de lanzar "golpes bajos" contra el alcalde para impulsar sus propios intereses. Pero tras el tiroteo los elementos que acudieron al hospital le dieron la espalda al alcalde, un sorprendente gesto de desafío, y Bratton aceptó que De Blasio está perdiendo apoyo entre la tropa.

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