Niños panameños siguen esperando el regalo de un millonario

BOCA RATON, Florida, EEUU ( AP). Parecía demasiado bueno como para ser realidad.

Cuando el magnate estadounidense Wilson C. Lucom falleció en el 2006, le dejó el grueso de su fortuna a una nueva fundación dedicada a alimentar a los niños pobres de Panamá, no a su viuda panameña --una mujer con muchas conexiones políticas-- ni a los hijos de ella.

Era una de las donaciones caritativas más grandes en la historia de Panamá.

El regalo le llamó la atención a personas que conocían a Lucom, un anciano de 88 años que no tenía hijos y que nunca había hecho donaciones a esa causa, sino más bien a causas políticas conservadoras. Pero allí estaba su testamento, en blanco y negro, y se nombró al abogado de la Florida especializado en cuestiones impositivas Richard Lehman, amigo de Lucom por más de tres décadas, para que supervisase la sucesión y pusiese en marcha un proyecto para plantar vegetales para alimentar a los niños pobres.

En los cinco años que pasaron desde que falleció Lucom, sin embargo, no se ha plantado una sola semilla ni se ha alimentado a un solo niño, pues el testamento está siendo cuestionado en los tribunales, en una batalla legal internacional que incluye denuncias de asesinato, extorsión, difamación, soborno de jueces, fraude y robo.

La principal propiedad de Lucom, la Hacienda Santa Mónica, de 2,800 hectáreas sobre la costa del Pacífico de Panamá, está siendo disputada en tribunales de Panamá y Estados Unidos. Se calcula que la tierra vale entre 50 y 175 millones de dólares.

Lehman quedó enfrentado con miembros de la poderosa familia Arias, que tiene dos presidentes panameños en su linaje. La viuda de Lucom, Hilda, había estado casada previamente un Arias que era hijo de un presidente y sobrino de otro. Hilda falleció en agosto y los hijos de su matrimonio previo acudieron a los tribunales para tratar de quedarse con un mayor porcentaje de la fortuna de Lucom.

En su testamento, Lucom le dejó a Hilda, a quien describe como su " amada esposa", una mensualidad de 20,000 dólares y el uso de su casa y sus posesiones personales por el resto de su vida. A sus cinco hijos del primer matrimonio les dejó entre 50,000 y 200,000 dólares por cabeza, a pagar de una vez.

Los abogados de la familia Arias afirman que Lehman preparó el testamento sin conocimiento de Lucom para quedarse con el control de la fundación, que radicaría en la isla caribeña de Nevis. La iniciativa de cultivar para alimentar niños pobres es pura ficción, según los Arias, que ya tuvieron varios fallos a favor en Panamá, los cuales anulan el testamento y ponen la fortuna de Lucom en sus manos. Los trámites judiciales, no obstante, todavía no concluyeron.

Lehman respondió en septiembre con una demanda por 725 millones de dólares en un tribunal federal estadounidense, en el que se acusa a los Arias, sus abogados panameños y tres jueces de la Corte Suprema panameña de asociación ilícita con el fin de apropiarse de la fortuna de Lucom. Es la segunda vez que radica una demanda de este tipo. La primera, ventilada en un tribunal estatal de la Florida, fue desechada en el 2009.

" Si alguna de estas cosas tuviese mérito, ya habría ganado en algún lado", expresó Matías Dorta, abogado de Miami que representa a los Arias. " Está degradando y calumniando a una muy buena familia que le impidió apoderarse de 50 millones de dólares".

La fortuna de Lucom fue heredada de su segunda esposa, Virginia Willys, hija del pionero de Jeep John North Willys. Ella falleció en 1981 y Lucom se casó con Hilda y dejó su casa de Palm Beach para radicarse en Panamá, donde más adelante renunció a su ciudadanía estadounidense, según Lehman.

El abogado dice que le recomendó a Lucom que se hiciese ciudadano de otra nación por razones económicas, y Lucom eligió St. Kitts, donde compró un departamento. Cuando decidió crear la fundación a beneficio de los niños pobres de Panamá, indicó Lehman, se dirigieron en lancha a la vecina Nevis porque allí había un estudio de abogados.

Lehman asegura que jamás tuvo la intención de esconder el dinero de Lucom y usarlo él mismo.

La familia Arias, por otro lado, acusó a Lehman de asesinato, aduciendo que desconectó los aparatos que lo mantenían con vida en un hospital cuando el anciano agonizaba. Lehman niega esto y los cargos fueron retirados. También fue acusado en Panamá de agresión con agravantes, fraude, falsificación de documentos y otros delitos. Todas las acusaciones fueron desestimadas, pero en una ocasión Lehman estuvo detenido 15 horas y ahora no quiere regresar a Panamá.

Héctor Vidal, abogado de Panamá mencionado en una de las demandas de Lehman en Estados Unidos, dice que éste " quiere obligarnos a negociar".

" Y nosotros no estamos dispuestos a hacerlo".

Lehman ha tenido algunos problemas legales en Estados Unidos que hacen surgir dudas en torno a sus verdaderas intenciones y podrían costarle más de 2 millones de dólares, según los abogados de los Arias.

Un juez del condado de Palm Beach dictaminó en el 2009 que la designación de Lehman como albacea del testamento de Lucom en la Florida no tenía validez y lo consideró un entrometido. El juez comprobó que Lehman había gastado indebidamente más de 600,000 dólares de la cuenta de Lucom para pagar sus gastos legales y otras cosas en Panamá.

" Si bien Lehman trató de presentarse en el juicio como alguien que protege los bienes de la sucesión, la evidencia disponible lo muestra como un oportunista codicioso", escribió el juez de circuito John L. Phillips.

Lehman admitió haberse equivocado al mezclar el dinero de Lucom con su cuenta personal, pero dijo que lo hizo defendiendo los intereses de la sucesión. La semana pasada un tribunal de apelaciones dispuso que había " pruebas sustanciales" de que se apropió de dinero que no era suyo. Lehman dijo que pedirá a la corte que reconsidere su fallo.

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