Norteamericanos pelean por ir a toma de posesión de Obama

WASHINGTON (AP). Pattie Brew, hija de un aparcero de Carolina del Norte, había dejado pasar casi un siglo sin depositar un voto por presidente o sumarse a las multitudes en las ceremonia de toma de posesión a apenas unos kilómetros de su casa en la capital del país.

"Nunca me importó porque mi voto no incidía, así que nunca me tomé el tiempo para hacerlo", dijo la mujer de 97 años conocida como Madre Brew. "Yo sabía que los blancos tenían el derecho de vía aquí".

Pero el 4 de noviembre, Pattie Brew se puso sus guantes blancos y sus perlas y se fue a las casillas de votación. Y el 20 de enero, ella quiere ver la primera toma de posesión de un presidente negro en Estados Unidos, no desde el sofá de su casa, sino desde mucho más cerca.

"¡Hay tanta historia en esto, querido!", dice Brew. "¿Vas a conseguirme un boleto?".

Desde los barrios históricamente negros del Distrito de Columbia hasta Honolulu, estadounidenses que habían dejado pasar a muchos presidentes están buscando una oportunidad de ser parte de la ceremonia inaugural de la presidencia de Barack Obama. Hay largas listas de espera por boletos para la ceremonia y los bailes relacionados. Los hoteles hasta Virginia Occidental se han quedado sin reservaciones.

Los organizadores apenas pueden tratar de adivinar la magnitud de la muchedumbre, pero los estimados van desde 1 millón hasta 5 millones _una cifra sin precedentes_ entre los que seguramente habrá muchos afroamericanos que se sienten conectados a la Casa Blanca por primera vez.

La multitud incluirá a gente como Mark Anthony Jenkins, del Bronx, en Nueva York, que dirige la revista de la internet Black Singles. Jenkins ha alquilado 10 autobuses y ya ha vendido los pasajes de cuatro de ellos, para un viaje de 80 dólares que parte a las 4 de la mañana e incluye camisetas con la imagen de Obama y una merienda. Jenkins contrató a 10 camarógrafos para documentar la experiencia.

"La gente ve la ceremonia como un acontecimiento histórico", dice Jenkins. "Muchos de ellos no tienen la edad suficiente como para recordar a Martin Luther King Jr., sabes, ellos nunca le vieron".

En las tres semanas después de la victoria de Obama, el buró de la Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color (NAACP) ha estado sorteando preguntas sobre alojamiento de miembros en todo el país. Universidades del área, incluyendo Howard University, una histórica institución negra, están recibiendo llamadas de estudiantes que quieren pernoctar en los dormitorios.

Algunos se conforman con dormir en el suelo.

"Los chicos van a ver esto y van a acordarse", dijo James Robinson, de Greenburgh, Nueva York, quien tiene un familiar en los suburbios de Maryland que le ofreció el suelo a su familia. "Si estamos allí, pienso que vamos a absorber más la idea de que 'puedo ser lo que desee'".

Unos 400 miembros de la NAACP en Florida están planeando viajar al menos 12 horas en coche o autobús, dijo Beverlye Colson Neal, directora ejecutiva del capítulo estatal de la organización. Neal espera estar a lo largo de la ruta del desfile junto con sus cuatro nietos, con edades de 1 a 10 años.

"Vamos a tomar muchas fotos, para que sepan que estuvimos allí", dice.

Algunos no esperaron por la victoria de Obama para hacer sus arreglos. Tommie Jackson, pastor de la iglesia Faith Tabernacle Missionary Baptist Church, mayormente negra y ubicada en Stamford, Connecticut, se arriesgó y reservó varios autobuses cuando Obama ganó los comicios partidistas demócratas en Iowa.

"Yo me dije: 'No paramos hasta el final'", afirmó Jackson. "Nuestra congregación está eufórica, simplemente abrumada de poder presenciar un acontecimiento histórico. Hemos esperado mucho tiempo".

Tondaylea Linsey, de Georgia, decidió ir a Washington momentos después de que se anunció la victoria de Obama, y reservó su boleto antes de saber siquiera con certeza si podría tomarse el tiempo libre.

"Pese a que va a estar muy frío allí, y va a ver un millón de personas ... esto es algo que pasa solamente una vez en la vida", dijo Lindsey, de 26 años.

Para muchas personas mayores que Lindsey, la jornada tiene profundas conexiones con su lucha por los derechos civiles. Miembros de la Primera Iglesia Bautista de Norfolk, Virginia, se agolparán en autobuses casi exactamente 50 años después de que seis de las escuelas públicas de la ciudad recibiesen órdenes de desegregarse y en lugar de ello decidieron cerrar. Diecisiete niños que fueron educados en el sótano de la iglesia, conocidos como los 17 de Norfolk, fueron los primeros en romper la barrera racial.

Algunos de los 17 de Norfolk van a estar en el viaje, dijo Michael Lawton, miembro del consejo de administración de la iglesia.

Familias de todos los colores están reservando boletos por 95 dólares con la compañía de autobuses DeBolt's LeGrand American, del área de Pittsburgh. Su dueño, George DeBolt, de 60 años, recuerda que sus padres administraban la compañía cuando la toma de posesión de John F. Kennedy en enero de 1961.

"Pienso que esta es la mayor ceremonia de toma de posesión desde la de Kennedy", dijo. "Personalmente, pienso que esta va a ser mayor".

El reverendo Joseph K. Williams, quien dijo que su abuelo le tenía cargado durante la Marcha a Washington de Martin Luther King en 1963 y que recuerda los disturbios de 1968, afirma que está usando todos sus contactos para conseguir boletos para su familia para la ceremonia.

Williams dice que él conoce a Pattie Brew y espera poderla ayudar a asistir a la toma de posesión.

En su casa, Brew dice que Obama es "otro Martin Luther King". Sostiene que Dios puso su mano en las elecciones y respondió a sus oraciones.

"Yo estoy lista", dijo Brew. "Y tú, ¿vas a tratar de conseguirme un boleto?".

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