La ciudad de Nueva York despide al policía héroe Steven McDonald

La ciudad de Nueva York despidió hoy a uno de sus héroes locales, el policía Steven McDonald, que falleció esta semana después de haber pasado los últimos treinta años en una silla de ruedas víctima de un tiroteo en Central Park.

McDonald, que tenía 59 años, murió el martes en un hospital de Long Island tras sufrir un ataque cardiaco y los funerales en su memoria se celebraron hoy en la catedral de San Patricio, en el centro de Manhattan.

Al acto religioso asistieron miles de personas, entre policías, amigos y familiares del agente fallecido, así como el alcalde de la ciudad, Bill de Blasio; el jefe del departamento de Policía, James O'Neill, y su antecesor en el cargo, Raymond Kelly.

"Sentimos pena y dicha por haberle conocido, porque gracias a él aprendimos a vivir mejor. Nos enseñó que el trabajo de los policías está basado en el amor y la compasión", dijo el alcalde De Blasio durante el funeral.

Por su parte, O'Neill recordó que el agente fallecido era el vivo ejemplo de por qué mucha gente quiere convertirse en policía y dijo que a pesar de que tenía que usar un ventilador, "su voz siempre sonaba fuerte, al igual que su mensaje".

El agente se había ganado el corazón de los neoyorquinos en los años ochenta, cuando a sus 29 años recibió un disparo a quemarropa de un adolescente de 15 años en Central Park que le dejó tetrapléjico.

El autor de los disparos, Shavad Jones, terminó pasando casi diez años en la cárcel, pero el policía decidió establecer una relación de correspondencia con el joven, al que llegó a perdonar públicamente por lo ocurrido.

El ataque a McDonald tuvo lugar en los convulsos años ochenta, cuando en la ciudad de Nueva York morían cada año más de 1.500 personas víctimas de disparos, frente a los 335 casos reportados el pasado año por la Policía.

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