Nuevo alcalde antichavista de Caracas ante duro reto

CARACAS(AP). El nuevo alcalde mayor de Caracas, uno de los principales adversarios del presidente Hugo Chávez, dice que quiere concentrarse en combatir la delincuencia, recoger la basura y aliviar el tráfico, las inquietudes que impulsaron a los electores de esta caótica capital a votar por la oposición.

Antonio Ledezma, consciente que esa tarea no es fácil, ha ofrecido a Chávez trabajar juntos a partir de su juramentación esta semana.

El mandatario, sin embargo, está recordando las huelgas, protestas y el breve golpe de estado que sufrió en el 2002, la última vez que en la ciudad hubo un alcalde de oposición, y advirtió a Ledezma y otros opositores que no traten de minar su gobierno porque en ese caso podrían ver los tanques en las calles.

El aumento de los conflictos parece seguro. El alcalde electo, de cabello gris y anteojos, afirma que, respetando ciertas normas, ambas partes pueden enfocarse en sanear la ciudad. Pero al mismo tiempo declaró a la AP que "tenemos que tener la piel de cocodrilo para soportar cualquier provocación, no disparar desde la cintura".

"No sería sorpresa que nos veamos envueltos en conflictos... Pero en todo caso yo creo que si nosotros establecemos unas reglas del juego, y nos ajustamos y sometemos a esas reglas del juego, podemos convivir en la diversidad", expresó en una entrevista la semana pasada.

Con una reputación entre sus simpatizantes de buen administrador y tenaz activista, Ledezma, de 53 años, ha convocado o asistido a casi todos las protestas callejeras antichavistas.

Fue uno de los políticos que se unieron el año pasado para derrotar a Chávez en su primer intento de abolir los limites de la reelección presidencial. Ahora Chávez está preparando un segundo intento y Ledezma probable será una prominente voz en contra de sus ambiciones.

El nuevo alcalde insiste en que nunca participó en un complot contra el gobierno. Chávez, no obstante, le advirtió a Ledezma y otros alcaldes y gobernadores de oposición que los está mirando de cerca.

"Ojalá ellos demuestran que yo estoy equivocado", dijo Chávez en un discurso. "Pero yo no les creo, absolutamente nada. Vienen a tratar de derrocar mi gobierno. Van a tratar de utilizar cuerpos policiales, dinero del pueblo, para armar la conspiración de nuevo".

Ledezma, un ex congresista, gobernador y alcalde del municipio capitalino de Libertador, contrasta de muchas maneras con el líder socialista que lleva delante una confrontacional cruzada, comenzando con su vestimenta y comportamiento, ambas más acorde con un legislador.

Su voz profunda, sin embargo, retumba cuando habla a sus partidarios sobre sus planes para atraer la inversión privada, forzar a los vehículos a salir de las calles un día a la semana y hacer a Caracas una ciudad más hospitalaria. Sus promesas desencadenaron una emotiva ovación de sus partidarios, quienes corearon: "¡Volvió, Volvió!".

Después de su intervención, explicó sus planes desde el asiento del pasajero de un vehículo de doble tracción, atascado en el tráfico. "Esa señora que ve en ese carro, por más lujoso que sea ese carro, no tiene paz", dijo Ledezma.

"A Caracas le hace falta paz", acotó.

Los aliados de Chávez se alzaron con el triunfo mayoritariamente en las elecciones estatales y locales del 23 de noviembre, ganando 17 de 22 gobernaciones. Pero la oposición se quedó con gobernaciones claves de estados que en su conjunto representan más de 40% de la población venezolana de 28 millones. Y también le fue bien en Caracas, ciudad de cinco millones de habitantes, que pasó en gran parte a la oposición.

Ledezma sucede a un aliado de Chávez. La oposición además se alzó en tres de las cuatro alcaldías capitalinas _ incluyendo Sucre, un tradicional bastión de Chávez, que es una de las zonas más pobres de Caracas.

Muchos de los votantes que eligieron a los adversarios de Chávez citan las calles tapizadas de basura, la ineficiencia de los servicios de la ciudad y la rampante y violenta delincuencia como los principales problemas que agobian a los caraqueños.

Ledezma ha sido conciliador, prometiendo trabajar con los "consejos comunales", organizaciones populares creadas por el presidente, que empiezan a tener una participación más directa en el manejo de los fondos gubernamentales para proyectos que van desde la vivienda hasta reparar huecos en las calles.

El gobierno de Chávez ha disminuido la influencia de la alcaldía mayor en los últimos meses, quizás en parte en previsión de una victoria de la oposición. El alcalde mayor de Caracas fue despojado de su fuerza policial a principios de este año. Esos agentes se incorporarán a nueva fuerza nacional.

El gobierno también se hizo cargo de la administración de los hospitales de la ciudad y ahora decenas de escuelas públicas de Caracas están bajo la autoridad directa del Ministerio de Educación.

Chávez acusa a Ledezma y otros opositores, como el gobernador del estado Miranda, Henrique Capriles, de servir a sus enemigos en Washington.

Él sospecha que ellos pueden trazar "de nuevo el escenario como el del 2002", en alusión al golpe de estado que lo sacó durante dos días del poder, hasta que retornó con la ayuda de militares leales y protestas de partidarios.

El líder izquierdista acusó al entonces alcalde mayor Alfredo Peña, un ex cercano colaborador que se convirtió en uno de sus más enconados opositores, de usar la policía para impulsar la rebelión y reprimir a los partidarios del gobierno en los enfrentamientos, tanto antes como después del golpe.

Chávez ha amenazado con enviar tropas para tomar cualquier comisaría controlada por la oposición si ellos la usan contra su gobierno.

"No voy a ser el Chávez permisivo del 2001, del 2002", expresó.

Ledezma ha visto algunos de los más tensos episodios de malestar del país, desde el otro lado de la división política. Estuvo en medio de una masiva protesta horas antes del golpe el 11 de abril de 2002, cuando los tiros sonaban a medida que se acercaban a un grupo de manifestantes pro-oficialistas.

Un ahijado de Ledezma, Víctor Reinoso, de 29 años, recibió un disparo en el cuello y cayó cerca suyo. Fue uno de los 19 muertos, incluidos opositores y partidarios de Chávez.

"Pude haber sido yo", indicó Ledezma, quien insiste que siempre ha protestado pacíficamente en favor de los principios democráticos.

La familia de Ledezma también ha tratado con las divisiones a un nivel personal. Su hijastra Isabel está casada con el ministro de Información, Andrés Izarra, uno de los más cercanos colaboradores de Chávez.

"La familia es la familia, y sigue siendo nuestra hija, y respetamos su decisión... y tenemos una nieta muy linda", dijo el alcalde.

Ledezma dijo que espera hacer frente a muchos obstáculos, pero expresa confianza en que Chávez no tratará de sabotearlo.

"Creo que en el fondo el presidente quiere lo mejor para Caracas", dijo.

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