Nuevo escollo atora ayuda de EU a Haití

PUERTO PRINCIPE (AP). Como si los haitianos que sobreviven en precarios campamentos no tuvieran suficientes problemas al acercarse una tormenta tropical y extenderse un brote de cólera, el Congreso de Estados Unidos puso otro obstáculo a la entrega de 1,150 millones de dólares en ayuda que prometió desde marzo.

El Departamento de Estado tiene ahora que demostrar que el dinero no será robado ni desviado, una tarea nada fácil en un país conocido por la corrupción.

"Ante las débiles instituciones gubernamentales que existían en Haití incluso antes del terremoto (del 12 de enero), el Congreso quiere estar seguro de que habrá una rendición de cuentas adecuada antes de que esos fondos sean asignados", dijo a The Associated Press el vocero P.J. Crowley del Departamento de Estado.

Crowley no tuvo el miércoles una idea de cuánto tiempo tomaría el cumplimiento de esta medida burocrática _conocida como un procedimiento de la Sección 1007_, pero dijo que sería "muy pronto".

Los promotores de la ayuda para Haití habían esperado evitar ese procedimiento. Aunque el país caribeño es notorio por su corrupción, se habían establecido medidas para evitar que ello frenara el flujo del dinero. Entre esas acciones estuvo la creación de una comisión co-presidida por el ex mandatario estadounidense Bill Clinton para que supervise las tareas de ayuda.

Han pasado casi 10 meses desde que la capital de Haití fue devastada por el terremoto, el cual dejó al menos 230,000 muertos y millones de damnificados. Han transcurrido también siete meses desde que la secretaria de Estado Hillary Rodham Clinton prometió los 1,150 millones de dólares para la reconstrucción de Haití, en particular para la edificación de casas, creación de empleos y mejora de las condiciones de vida.

En forma separada, una suma inmediata de 1,100 millones de dólares en asistencia humanitaria de Estados Unidos fue gastada en Haití sin tener que pasar por ese procedimiento en el Congreso. Una parte de esa cantidad fue para el rescate de emergencia y la atención médica, y otra para gastos como viajes y apoyo a socorristas inmediatamente después del temblor.

Ese tipo de ayuda continúa: el navío estadounidense Iwo Jima navegaba el jueves hacia Haití con más ayuda en previsión de la tormenta que se avecina.

Pero sin el dinero de la reconstrucción, las necesidades a largo plazo de Haití siguen sin atenderse: no se han construido albergues temporales, los escombros no han sido retirados y casi 1,3 millones de personas siguen sin casa dentro y fuera de la capital, sin posibilidades de encontrar un lugar seguro y asequible para vivir. La reciente epidemia de cólera ha causado más de 440 muertes y enfermado a millares, al tiempo que se propaga tan rápido que dificulta las acciones de contención.

Por ahora, los grupos asistenciales se apresuran a proteger los endebles campamentos de carpas que albergan a casi 1,3 millones de personas ante la llegada de la tormenta tropical Tomás, que según los meteorólogos podría convertirse de nuevo en huracán el viernes y descargar hasta 25 centímetros (10 pulgadas) de lluvia. Las autoridades haitianas de protección civil recomendaron a todos los habitantes de los campamentos que encuentren otro refugio, pero la mayoría no tiene a dónde ir.

Un aguacero de magnitud considerable podría causar inundaciones generalizadas en el país, que padece una grave deforestación. Y es posible que la tormenta afecte a casi todo el país de 10 millones de habitantes.

"Mientras Haití enfrenta otro desastre natural y apenas va saliendo del reciente brote de cólera, este no es momento para demorar la asistencia", dijo a la AP el jueves el senador demócrata John Kerry, quien preside el Comité de Relaciones Exteriores del Senado y promovió el proyecto de ley con la ayuda.

En septiembre, una investigación de la AP reveló que ni un solo centavo del dinero prometido por Estados Unidos para la reconstrucción había llegado, debido a una combinación de burocracia, desorganización y falta de un sentido de urgencia en Washington.

El presidente Barack Obama sólo pudo firmar hasta el 29 de julio la ley de asignaciones que contenía el dinero. Una posterior iniciativa de ley que autorizaba la entrega de los fondos se estancó, y al gobierno le tomó hasta el 20 de septiembre para presentar un plan de gastos en un intento por conseguir la liberación de los fondos.

Crowley dijo a la AP que "no ha habido demora", al describir la notificación 1007 como la última parte de un proceso que se ha seguido en un calendario establecido en el proyecto de ley sobre la ayuda.

Aún así, requisitos de ese tipo pueden retrasar el dinero de ayuda durante años. Algunos de los millones de dólares prometidos por el entonces presidente George W. Bush para ayudar a México en el combate a los cárteles de la droga no han sido todavía liberados debido a las condiciones puestas por legisladores estadounidenses a esa asistencia.

"No hay duda que deberíamos hacer todo lo que podamos para asistir a nuestros vecinos en Haití", escribió el senador republicano Tom Coburn el 8 de octubre, en una carta en la que explica sus motivos por los que objeta la pronta aprobación del proyecto que Kerry y el senador republicano Bob Corker redactaron con el fin de autorizar el gasto.

Haití debe primero comprometerse a combatir la corrupción, y cualquier gasto adicional para ese país debe provenir solamente a expensas de otros programas del Departamento de Estado, dijo Coburn.

Crowley afirmó que el gobierno de Obama está "completamente de acuerdo" en exigir a Haití que rinda cuentas sobre el empleo del dinero.

Mientras republicanos y demócratas se acusan mutuamente en Washington, algunos contratistas están renunciando a proyectos de construcción que dependían del dinero.

Jeff Cazeau, un abogado hatiano-estadounidense de Miami, estuvo en varias de las reuniones organizadas por funcionarios de Estados Unidos con contratistas para analizar la manera de aplicar el dinero de la ayuda.

"Pero no ocurrió absolutamente nada. Absolutamente nada. El nivel de frustración simplemente subió y subió y subió", dijo Cazeau, y expuso que el costo humano ha sido grave.

"Ahora tenemos una epidemia de cólera, un huracán acercándose, gente que vive en medio de los caminos, en parques", señaló. "Esto es sólo desgracia tras desgracia tras desgracia y nada de esto debió haber llegado como una sorpresa. Todo el mundo decía en enero que necesitábamos ponernos a trabajar".

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