Obama busca más cooperación con México contra narcotráfico

MEXICO (AP). El presidente Barack Obama se apresta a hacer su primera visita a México esta semana, en momentos en que ambos países parecen haberse dado cuenta de que se necesitan mutuamente más que nunca para combatir el flagelo de la violencia y el narcotráfico.

En respuesta a las medidas de Obama en la guerra antidrogas en Estados Unidos _y su reconocimiento de que los estadounidenses son responsables en parte por la violencia al sur del río Bravo_ México ha aceptado dejar a un lado cuestiones de soberanía y orgullo y aceptar una ayuda sin precedentes del vecino del Norte.

El nuevo tono en las relaciones le ha permitido al presidente Felipe Calderón aceptar de buen grado la mayor seguridad en la frontera y el entrenamiento de la armada mexicana. Los fiscales de los dos países tienen planes de abordar juntos algunos casos de drogas y juzgar a los narcos en el país que prometa la condena mayor.

"Parece que el mensaje por fin ha calado, más allá de la retórica, de que Estados Unidos debe hacer más para combatir el tráfico de drogas y el de armas y que eso se traduce en medidas", dijo Maureen Meyer, de la Oficina de Washington sobre Latinoamérica, una organización sin fines de lucro que promueve la justicia social y económica en la región.

Obama ha ordenado el envío de más dinero, tecnología y efectivos a la región fronteriza. Esto incluye 500 agentes federales más para detener el flujo ilegal de armas a México y el pedido de 350 millones de dólares para ayudar a México en la lucha contra la droga, El Congreso ya ha aprobado 700 millones de dólares para entrenar y equipar a México en la lucha contra los cárteles.

Obama ordenó al Departamento de Justicia que persiga a los traficantes de armas y que rastree el dinero que alimenta a los cárteles, los cuales han penetrado profundamente en Estados Unidos.

Con todo, cuando Obama y Calderón se sienten a conversar el jueves, cada uno debe superar un cinismo de larga data acerca de cómo se libra la lucha contra la droga al otro lado de la frontera.

México exige a Washington una medida políticamente difícil: que vuelva a poner en vigencia una prohibición sobre las armas de asalto que data de 2004.

El gobierno mexicano también quiere que haga más para confiscar dinero del narcotráfico antes que llegue a su suelo, reduzca la demanda de drogas, investigue a las pandillas que trasladan las drogas dentro de Estados Unidos y confisque más marihuana, que representa la mitad de los 10.000 millones de dólares de ganancias anuales de los cárteles.

Las preocupaciones principales de Washington son la corrupción y la lentitud de la reforma judicial en México. A pesar de los arrestos de algunos funcionarios policiales, los cárteles siguen corrompiendo fácilmente a las fuerzas del orden y la mayoría de los crímenes resultan impunes.

"Es un buen momento para que los dos países enfrenten sus problemas comunes porque han comprendido que se necesitan mutuamente", dijo Victor Clark, un especialista en problemas de la frontera en la Universidad Estatal de San Diego.

Tras la reunión con Calderón, Obama partirá hacia la Cumbre de las Américas en Trinidad el viernes por la mañana.

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