Obama trae cambios, pero muchas cosas siguen igual

WASHINGTON (AP). A pesar de todas las promesas de cambio del presidente Barack Obama, muchas cosas siguen igual.

El candidato Obama prometió una política inmigratoria que pondría el acento en la reforma global y apuntaría a los empleadores de indocumentados, con menos allanamientos de los lugares de trabajo.

El martes pasado, agentes federales allanaron una fábrica de motores en Bellingham, Washington, y detuvieron a 28 indocumentados. Un activista por los inmigrantes, recordando el eslógan electoral de Obama, dijo que "en materia de inmigración necesitamos cambios en los cuales podamos creer".

La incursión sorprendió incluso a la secretaria de Seguridad Interior, Janet Napolitano, quien ordenó una investigación y dijo que la represión debe apuntar a los empleadores, no a los trabajadores.

¿Qué hay de la política de George W. Bush de encarcelar combatientes enemigos en Afganistán sin derecho a juicio? La Casa Blanca de Obama no tiene objeciones.

¿Los recortes impositivos para los ricos que el candidato Obama prometio eliminar rápidamente? El presidente Obama permitirá que rijan hasta la fecha de vencimiento prevista.

En todo el amplio panorama del gobierno hay ejemplos de sobra en los que Obama sigue el rumbo de su antecesor, al menos por ahora.

¿Ha sufrido un cambio brusco y profundo de opinión o ideología? Sería temerario afirmarlo. Ha descartado muchas políticas del gobierno de Bush, y sin duda habrá mayores cambios.

La continuidad en algunas políticas puede atribuirse a una serie de factores: las realidades del gobierno, la tendencia natural de los presidentes a conservar sus poderes, los límites que imponen una economía en crisis y los entuertos exteriores y el hecho de que, tratándose de cuestiones complejas, no siempre es fácil o deseable alterar bruscamente un rumbo.

Después de todo, lleva menos de seis semanas en el puesto.

En un caso, la semana pasada, el Departamento de Justicia parecía disgustado al explicar por qué mantenía la posición de la era Bush, de que no se puede iniciar juicio a las telecom por colaborar con el programa oficial de espionaje telefónico sin orden judicial.

"El gobierno se ve obligado a defender (esa) ley durante todo un lapso razonable", dijo el vocero Matthew Miller.

Algunos partidarios de Obama ya están nerviosos.

"Hay señales perturbadoras que no se pueden pasar por alto!", dijo Anthony Romero de la Unión Estadounidense por las Libertades Cívicas (ACLU) respecto de decisiones de Obama sobre el secreto de estado, la tortura y los abusos.

Algunos detractores de Obama se frotan las manos con satisfacción, como hizo el analista de derecha Jonah Goldberg al señalar los casos de los combatientes enemigos, el secreto de estado, la decisión de conservar al secretario de Defensa Robert Gates y el apoyo a los programas de ayuda regentados por organizaciones religiosas.

Stephen Biddle, experto en asuntos de seguridad del instituto de investigaciones Consejo de Relaciones Exteriores, elogia a Obama por evitar la actitud de Bush, cuyo enfoque inicial se llamó el ABC, siglas en inglés de "cualquier cosa menos lo que haría Clinton".

Cualesquiera que sean sus razones, Obama ha disgustado a algunos partidarios con ciertas decisiones recientes, como la de tratar de poner fin a un juicio que intenta recuperar posiblemente millones de mensajes electrónicos de la Casa Blanca de Bush.

Obama también mantiene la política de que los prisioneros de guerra en Afganistán no deben tener acceso a las cortes estadounidenses para hacer valer sus derechos.

En cuanto a los cambios, Obama firmó una ley que brinda cobertura médica a 11 millones de niños, que Bush había vetado dos veces. Ha firmado órdenes ejecutivas favorables a los sindicatos y sancionado una ley que ayuda a los trabajadores a hacer juicio por discriminación salarial.

Ha ordenado que las fuerzas de combate abandonen Irak para agosto del año próximo y prometido cerrar Guantánamo en un año. Su secretario de Justicia ha declarado que el método de interrogatorio conocido como "submarino" es una forma de tortura.

¿El vaso está medio vacío o medio lleno? "Yo digo medio lleno?, afirmó Danielle Brian, directora del Proyecto de Supervisión del Gobierno. "Pero hablaremos de cada decisión según nuestro parecer. No pasaremos nada por alto".

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