Obama le da un toque personal a su despacho

WASHINGTON ( AP). Desapareció la platería decorativa. En su lugar hay ahora objetos históricos de metal y cerámicas de los indígenas nativos. En la estantería con libros se destaca un programa enmarcado del acto de 1963 en Washington en el que Martin Luther King pronunció su famoso discurso " I have a dream" (Sueño que...).

Barack Obama lentamente le ha dado un toque personal al despacho presidencial.

Es algo que, en mayor o menor grado, hacen todos los presidentes y se supone que cualquier cambio, por pequeño que sea, tiene un gran simbolismo.

A diferencia de los presidentes más recientes, que hicieron grandes arreglos en la Oficina Oval, Obama no quiso redecorarla. Consideró que no correspondía en una época de recesión. Pero poco a poco ha ido haciendo pequeños ajustes que reflejan su gusto.

La mesa detrás de su escritorio está repleta de fotos familiares --de su boda, de sus hijas cuando eran más chicas, del día en que lanzó su candidatura a la presidencia--, fotos que, según dice, " me recuerdan por qué hago lo que hago". Por la ventana, Obama puede ver a sus hijas Sasha y Malia jugando en los jardines de la Casa Blanca.

El despacho presidencial tiene ahora un busto de King, además del programa del acto en Washington que colgaba en la oficina de Obama en el Senado.

" Este despacho le recuerda a uno lo que hay en juego, todas las esperanzas y sueños que dependen de lo que sucede en la Casa Blanca", expresó Obama en una reciente entrevista con Oprah Winfrey.

La Oficina Oval es donde Obama firma las cartas que envía a las familias de soldados caídos en combate. Donde le informó a su consejo de guerra que había decidido enviar más soldados a Afganistán. Donde recibe los informes diarios de las amenazas que enfrenta la nación y sobre el estado de la economía.

El decorador californiano Michael Smith ayudó a Obama a hacer suyo el despacho.

Entre las novedades figuran cuatro cerámicas de artistas descendientes de los indígenas nativos, prestadas por el Museo Nacional del Indígena Americano. También hay tres aparatos mecánicos prestados por el Museo Nacional de Historia: un modelo del telégrafo de Samuel Morse de 1849, una fresadora de John Peer de 1874 y una rueda de palas para barcos a vapor de 1877.

El conservador de la Casa Blanca William Allman dijo que esos modelos patentados encajan bien con la personalidad de Obama, con " su interés en la historia del país, en la tecnología y en el espíritu creativo".

Las cerámicas y los demás objetos llegaron al despacho meses después de que fueron quitados los platos decorativos que había puesto George W. Bush. Obama dijo que no eran su estilo.

Una fuente con manzanas frescas, una tradición de los Obama, es muy elogiada por los visitantes y el mandatario siempre tiene a mano algunas golosinas M&M para los niños.

Obama sentó un tono menos formal en su despacho. Cuando la Casa Blanca difundió la primera fotografía suya trabajando allí, apareció con las mangas arremangadas. Bush, por el contrario, se preocupaba de estar siempre de saco y corbata al ingresar al despacho.

Los paisajes tejanos que había colgado Bush en las paredes desaparecieron incluso antes de la ceremonia inaugural. En su lugar hay ahora cuadros tradicionales de la Casa Blanca, incluido " The Avenue in the Rain" (La avenida con lluvia), de Childe Hassam, una visión impresionista de la Quinta Avenida de Nueva York repleta de banderas en un día de lluvia, y la " Estatua de la Libertad" de Norman Rockwell.

Ha habido asimismo pequeños ajustes a los que se les puede dar gran significado.

Algunos británicos se molestaron cuando el busto de King reemplazó a uno de Winston Churchill. Sin embargo, la decisión de devolver a los británicos el busto que el primer ministro Tony Blair le había dado a Bush fue tomada antes de la llegada de Obama.

En un aparente intento por aplacar a los británicos que se irritaron, la Casa Blanca destacó que Obama conservaría un portalapiceras de madera que le regaló el sucesor de Blair, Gordon Brown.

Hay algunas cosas que no cambian, no importa quién es el presidente.

El mármol encima de la chimenea está allí desde que William Howard Taft amplió el despacho y le dio su forma oval en 1909. También son intocables cuadros de George Washington (de Rembrandt Peale) y de Abraham Lincoln (de George Henry Story), lo mismo que el escritorio que la reina Victoria del Reino Unido le regaló al presidente Rutherford B. Hayes a fines del 1800.

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