Obama fue discreto al ordenar operación contra líder de al-Qaida

WASHINGTON ( AP). Durante 36 horas de su presidencia, Barack Obama fue el portador de un secreto histórico, pero no dejó traslucir el menor indicio de ello mientras consolaba a las víctimas de los tornados, felicitaba a graduados universitarios e intercambiaba chistes en una cena de gala con la prensa.

Un grupo selecto de colaboradores sabía que el viernes, Obama había dado luz verde para la operación militar que mataría al cabecilla terrorista Osama bin Laden, objeto de la cacería más encarnizada del mundo.

Después de dar esa orden, Obama inició un día ajetreado de viajes junto con su esposa Michelle y sus hijas Sasha y Malia.

En Alabama, uno de varios estados del sur arrasados por tornados violentos, Obama y la primera dama concurrieron a poblaciones como Tuscaloosa, las más afectadas.

La escala siguiente fue Cabo Cañaveral, Florida, a pesar de que el lanzamiento del Endeavour, el anteúltimo antes del retiro de toda la flota de transbordadores, fue aplazado por razones técnicas.

Junto con su familia, recorrió las instalaciones de la NASA y se reunió en privado con una correligionaria, la representante Gabrielle Giffords, que se repone de heridas. El esposo de Giffords, Mark Kelly, es el comandante de la nave.

Por la noche, el presidente pronunció el discurso de graduación en la universidad Miami Dade antes de regresar a Washington.

El sábado por la noche, Obama asistió a la cena anual de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca y lanzó unos cuantos dardos a Donald Trump después de soportar semanas de ataques del empresario y posible candidato presidencial republicano acerca de su lugar de nacimiento.

El domingo, Obama fue al campo de golf de la Base Aérea Andrews, como suele hacer los fines de semana cuando hace buen tiempo, pero jugó nueve hoyos, en lugar de los habituales 18 y partió al cabo de unas cuatro horas. Los periodistas que lo acompañan en estas salidas lo atribuyeron al clima frío y ventoso.

En realidad, Obama iba a una reunión para revisar los últimos preparativos de la operación contra bin Laden.

Tal vez hubo algunos leves indicios de que sucedía algo. Obama fue derecho a la Oficina Oval sin quitarse los zapatos de golf y en las fotos aparecía tenso y con los dientes apretados.

Todo se aclaró el domingo poco antes de medianoche, cuando Obama dijo a la nación que los comandos de la armada habían matado a bin Laden.

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