Ola de protestas se asienta en España

MADRID (AP). Miles de españoles seguían acampados el jueves en Madrid para expresar su malestar a los políticos y la forma en que el gobierno ha manejado la crisis económica, en un movimiento de protesta heterogéneo que parece extenderse y que ha generado cierta inquietud en los grandes partidos del país.

Algunos le llaman la "revolución de los indignados" por un desempleo de 21,3%, más de 4,9 millones de desocupados. Otros, salvando las distancias, comparan la protestas con las revueltas que sacudieron a varios países del mundo árabe.

"Se parece mucho a lo ocurrido en los países árabes, hay una especie de contagio", dijo Ramón Cotarelo, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid. "Hay un hartazgo del sistema político, que está caracterizado por su incompetencia", añadió.

El catedrático sostuvo que "la gente lo está pasando muy mal y nadie tiene confianza en nadie".

A pesar de la pertinaz lluvia caída durante la madrugada, centenares de personas, jóvenes en su mayoría, pasaron su segunda noche consecutiva en tiendas de campaña o durmiendo sobre cartones o colchones desvencijados en la céntrica Puerta del Sol de la capital española.

Convocadas a través de Internet, otras concentraciones pacíficas se reprodujeron en ciudades como Barcelona, Granada, Valencia, Sevilla o Zaragoza y amenazaban con alterar la recta final de la campaña para las elecciones municipales y autonómicas del domingo.

Las protestas comenzaron el domingo con varias manifestaciones convocadas en todo el país, pero cobraron fuerza a lo largo de la semana gracias a las redes sociales. La más numerosa tiene lugar en Madrid, donde decenas de miles de jóvenes, pero también desempleados y desencantados de todas las edades acuden cada tarde a arropar a los acampados y gritar consignas contra los grandes partidos políticos, la banca y el sistema en general.

No se definen ni de izquierdas ni de derechas, pero exigen una democracia más representativa, que tenga en cuenta a los ciudadanos. Y están dispuestos a defender sus reivindicaciones de forma indefinida.

"Nos manifestamos contra una clase política que no nos representa ni nos quiere representar", explicó Pablo López, un estudiante de 21 años. "Somos jóvenes y creemos que el futuro va a peor, porque nos están haciendo muchos recortes sociales", agregó.

La ola de rebeldía ha sorprendido tanto al gobernante Partido Socialista como al opositor Partido Popular. En plena campaña electoral, sus líderes aseguran comprender a los manifestantes pero les piden que ejerzan su derecho al voto el domingo.

"Este movimiento es espontáneo", aseguró Miguel Arrastia, un topógrafo desempleado de 26 años. "Considero que este momento es el más oportuno, porque es antes de las elecciones y se está demostrando que ningún partido político puede hacerle frente a esto", añadió.

El Junta Electoral de Madrid, que vela por la limpieza de la campaña, prohibió la manifestación del jueves por la noche en Sol argumentando que podría alterar los comicios. Unos 500 agentes de la policía antidisturbios montaron guardia frente a la muchedumbre, aunque finalmente no intervinieron y no se produjeron incidentes.

La Junta Electoral Central tenía previsto reunirse a lo largo del día para tomar una decisión sobre las diferentes protestas, que pretenden seguir vivas al menos hasta el día de las elecciones.

El vicepresidente y ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, dijo que ante un eventual desalojo de los manifestantes la policía "resuelve problemas, no los crea".

"La filosofía es que las actuaciones (policiales) sean congruentes, oportunas y proporcionadas", señaló Rubalcaba. "Buscan resolver problemas y no crear más problemas donde no los hay".

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