Opositores de Mubarak se fortalecen en la plaza Tahrir

EL CAIRO (AP). El ejército egipcio resguardó este viernes a los miles de manifestantes que se sumaban al movimiento masivo en la plaza principal de El Cairo que exige la renuncia del presidente Hosni Mubarak luego de una semana y media de protestas por un cambio democrático en el gobierno.

El ministro de Defensa, Hussein Tantawi, y otros comandantes militares visitaron la plaza Tahrir (Liberación) en una muestra de que la institución más poderosa de Egipto avala la manifestación. Los soldados pedían identificaciones y revisaban a las personas en los accesos al lugar.

El gobierno de Estados Unidos dijo el jueves que conversa con altos funcionarios egipcios sobre la posibilidad de que Mubarak dimita cuanto antes y se forme un gobierno interino para luego convocar este año a elecciones libres y justas.

La creación de un gobierno de transición respaldado por las fuerzas armadas era una de varias ideas que se discutían, dijeron funcionarios, quienes hablaron a condición del anonimato para discutir las delicadas negociaciones diplomáticas en marcha.

Otra opción era que Mubarak renunciara de manera inmediata y ceda el poder a un gobierno de transición dirigido por el vicepresidente Omar Suleiman.

Los manifestantes han formado cadenas para realizar inspecciones adicionales un día después de fuertes enfrentamientos con simpatizantes del gobierno, que el jueves llegaron a la plaza sin que se lo impidieran los soldados. La atmósfera era relajada el viernes.

No se observaban grupos de partidarios de Mubarak como los que han atacado a manifestantes y periodistas extranjeros.

Los miles de opositores congregados en la plaza Tahrir enfrentaron a los simpatizantes de Mubarak que el jueves los atacaron con bombas incendiarias, machetes y trozos de pavimento.

Tras un enfrentamiento de varias horas, los casi 10.000 manifestantes antigubernamentales expulsaron a sus adversarios y mantuvieron el control de la plaza y calles aledañas, donde realizan su protesta en forma pacífica.

Algunos de los opositores bailaron y cantaron, mientras otros yacían agotados, dormían o tomaban te en el centro de la plaza que quedó con numerosos escombros, mientras su número seguía creciendo y recibían apoyo con alimento y medicinas.

"Gracias a Dios, logramos proteger toda la zona", dijo Abdul-Rahman, un taxista que se identificó sin su nombre completo y que estaba entre las miles de personas que resguardaban los accesos a la plaza. "Impedimos que la gente favorable a Mubarak irrumpiera en las calles que llevan a la plaza".

Al menos ocho personas murieron y unas 900 fueron heridas en los dos días de enfrentamientos en la plaza y sus alrededores, que son el eje de la protesta que comenzó el 25 de enero y el viernes llegó a 11 días.

Muchos de los manifestantes contra el gobierno tenían gasas y vendajes en rostro, brazos y piernas.

El movimiento opositor, en la página que tiene en Facebook, convocó a sus partidarios a reunirse al mediodía del viernes en todas las plazas de Egipto "para poner el último clavo en el ataúd del régimen y declarar la victoria de la revolución del 25 de enero".

El viernes es fin de semana en Egipto y millones de personas asisten a las oraciones del mediodía en miles de mezquitas.

Las turbas de simpatizantes del gobierno golpearon también el jueves a periodistas y defensores de los derechos humanos con palos y puños, mientras las autoridades aprehendieron a periodistas.

El Comité para la Protección de los Periodistas dijo que 24 reporteros fueron detenidos en las últimas 24 horas, incluidos representantes de los diarios The Washington Post y The New York Times. En total, 21 comunicadores fueron atacados. Un informador griego fue herido en una pierna con un destornillador.

La policía militar irrumpió en las oficinas de un grupo defensor de los derechos humanos egipcio y arrestó a por lo menos 30 activistas, incluidos dos del organismo londinense Amnistía Internacional, dijo el portavoz de éste, Tom Mackey. Human Rights Watch, con sede en Nueva York, manifestó que uno de sus miembros estaba entre los arrestados.

El portavoz de la Casa Blanca Robert Gibbs criticó los ataques "sistemáticos" contra periodistas y el Departamento de Estado de Estados Unidos los describió como una "campaña intimidatoria concertada".

"Creo que necesitamos dejar claro que el mundo está observando las acciones que ocurren en estos momentos en Egipto", dijo Gibbs.

Mubarak, de 82 años, dijo en una entrevista con la cadena ABC que estaba harto y que quería renunciar, pero no que lo hacía por temor a que el país se hundiera más en el caos. "No quiero ver a egipcios peleando entre sí", dijo.

La página que el movimiento opositor tiene en Facebook convocó a sus partidarios a reunirse al mediodía del viernes en todas las plazas de Egipto "para poner el último clavo en el ataúd del régimen y declarar la victoria de la revolución del 25 de enero".El viernes es fin de semana en Egipto y millones de personas asisten a las oraciones del mediodía en miles de mezquitas.

En tanto, el éxodo de extranjeros continuaba y la ONU ordenó la evacuación de una gran parte de su personal. El vicepresidente Suleiman dijo que un millón de turistas extranjeros han salido del país, lo que le ha costado al país 1.000 millones de dólares en ingresos perdidos en uno de los sectores más importantes de Egipto.

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