El PP español opta por la renovación y elige presidente al joven Pablo Casado

El Partido Popular español (PP, centroderecha) eligió hoy presidente a Pablo Casado, un político de 37 años sin experiencia de gobierno, pero de trayectoria ascendente y con ambición para competir con candidatos más conocidos y asumir el reto de ganar las próximas elecciones generales y gobernar.

Casado obtuvo el voto del 57 % de los compromisarios del congreso extraordinario del PP para derrotar así a la otra aspirante, la exvicepresidenta del Gobierno Soraya Sáenz de Santamaría, mano derecha de Mariano Rajoy en el Ejecutivo español durante seis años y medio.

Por esta circunstancia, algunos analistas interpretan que la candidatura de Santamaría era de "continuismo" en la dirección del PP.

El nuevo líder del centroderecha español sucede a Rajoy, que decidió dejar la presidencia del PP y la política tras ser desalojado del Gobierno el 1 de junio pasado, cuando perdió una moción de censura parlamentaria del socialista Pedro Sánchez.

Casado pertenece a una nueva generación de dirigentes políticos españoles, era hasta ahora responsable de Comunicación del PP y se define como "conservador liberal".

En lo que algunos entienden como un "giro a la derecha", ha prometido un partido "más fuerte y unido" y mantiene un discurso a favor de la vida, la familia, la dignidad de las víctimas del terrorismo de ETA y la "firmeza" contra el desafío independentista catalán.

Su reto será revitalizar el partido, sacudirlo del lastre de la corrupción, prepararlo para las elecciones municipales y regionales de 2019 y, sobre todo, ganar las próximas generales, probablemente en 2020, para que el PP salga de la oposición y vuelva a gobernar España.

En este sentido, anunció que pretende integrar al equipo de la otra candidata en la nueva dirección del partido. "Ahora hay que integrar y hay que trabajar juntos. Y yo lo voy a hacer", replicó Santamaría por su parte.

En los últimos tiempos, Casado aparecía ya como un valor emergente del PP, lo que confirmó el 5 de julio pasado, cuando fue el segundo candidato preferido por los militantes en una votación previa, por detrás de Santamaría, que hoy resultó derrotada.

Los otros cuatro aspirantes que fueron eliminados entonces decidieron apoyar a Casado, incluida la exsecretaria general y exministra de Defensa María Dolores de Cospedal.

A pesar de informaciones que cuestionan cómo obtuvo algunos de sus títulos académicos, Casado se mantuvo firme para llegar a la votación definitiva de hoy -apoyado por gran parte de los exministros de Rajoy- y rechazó el ofrecimiento de Santamaría para presentarse en una lista conjunta previa encabezada por ella.

Finalmente, el nuevo presidente del PP obtuvo el apoyo de 1.701 compromisarios frente a los 1.250 de Santamaría.

El PP cerró así el ciclo de Rajoy, presidente del partido desde 2004 y del Gobierno entre 2011 y 2018, y que se ha mantenido neutral en este proceso.

Casado fue felicitado por el líder socialista y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y por el presidente de Ciudadanos (liberales), Albert Rivera.

No obstante, el secretario general de Ciudadanos, José Manuel Villegas, afirmó que Casado es "más de lo mismo, más de ese viejo PP" que, además, ve "fracturado".

Y la vicesecretaria general de los socialistas, Adriana Lastra, dijo que esperaba que el PP sea una "derecha moderna regenerada".

Por su parte, el secretario de Organización de Podemos (izquierda), Pablo Echenique, opinó que el PP pasaba a ser un partido de "extrema derecha" con la victoria de Casado.

Nacido en la ciudad de Palencia (norte) en 1981, el nuevo presidente del PP es el más joven de todos los candidatos que aspiraban al cargo.

Es diputado nacional por la provincia de Ávila (centro), abogado y economista; empezó en el PP de la mano del expresidente del Gobierno José María Aznar (1996-2004) -considerado su mentor- y después se convirtió en uno de los dirigentes de confianza de Rajoy.

Entró en el PP en 2003 y fue presidente de Nuevas Generaciones (las juventudes del partido) entre 2005 y 2013.

En 2015, con Rajoy, saltó a la dirección nacional del PP, primero como portavoz de la campaña electoral de las elecciones municipales y regionales de mayo de ese año; y nombrado después responsable de Comunicación (portavoz) del partido.

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