Países de la UE flexibilizan reglas de ciudadanía

BUCAREST ( AP). Las fronteras de la Unión Europea podrían estar extendiéndose de manera indirecta gracias a que Rumania y Bulgaria otorgan su ciudadanía a extranjeros que tienen lazos étnicos con su población y Hungría planea hacer lo mismo.

A través de estas medidas, hasta 5 millones de personas, en su mayoría habitantes de los países más pobres de Europa, podrían adquirir el preciado derecho de vivir y trabajar en la unión económica.

El posible ingreso de tantos nuevos trabajadores es el desafío más urgente que enfrenta la UE, acosada por el desempleo y una ola de rechazo a los inmigrantes. Pero el número de gente en otras regiones menos favorecidas en todo el mundo que tiene derecho a pedir un pasaporte europeo podría ser incluso mayor.

No existe una cuenta exhaustiva de cuánta gente puede pedir la ciudadanía de un país de la unión, pero las cifras indican que las políticas liberales de algunos países podrían aumentar la presión sobre el bloque cuando la mayoría de sus miembros quieren frenar la expansión hasta que las economías vuelvan a estar en orden.

Rumania y Bulgaria, integrantes de la UE, dan sus pasaportes a grupos étnicos relacionados y a minorías de otros países. Hungría planea comenzar a hacerlo en enero.

Los principales beneficiarios son habitantes de Moldavia, Macedonia, Serbia, Ucrania y Turquía. Son unos 5 millones de personas que viven con una fracción de los ingresos de los que disfruta el promedio de los habitantes de la UE y que residen en países que están a varios años de conseguir el ingreso al bloque.

Esta cifra es el total de los moldavos que hablan rumano, los macedonios de etnia eslava, los serbios y ucranianos de origen húngaro y los búlgaros de ascendencia turca que escaparon de una campaña de asimilación forzada del régimen comunista. Bajo los actuales programas, todos ellos pueden convertirse en ciudadanos de la UE.

Además, habitantes de otras regiones pueden ser beneficiados. España aprobó una ley en enero de 2009 que otorga su ciudadanía hasta a los nietos de los exiliados económicos o políticos durante la Guerra Civil.

La respuesta ha sido abrumadora: según cifras de enero de la Cancillería española, en el primer año de vigencia de la ley 161.463 personas solicitaron la ciudadanía, 95% de ellas en América Latina, y 81,715 la obtuvieron.

El ministerio extendió el plazo para las solicitudes hasta diciembre del 2011, debido a la gran demanda.

En Cuba, cerca de 82,000 personas pidieron la ciudadanía española y 36,415 la habían recibido hasta el 30 de junio. En Venezuela, el consulado español entregó más de 35,000 pasaportes.

Las autoridades de México y España no pudieron brindar el número de ciudadanos mexicanos que podrían postularse, aunque se estima que ronda los 150,000. De ellos, más de 14,000 ya recibieron la ciudadanía y todos los días se forman largas filas de otros con la misma esperanza.

Más de 2,6 millones de descendientes de italianos, la mayoría también latinoamericanos, ya recibieron pasaportes de ese país. También Portugal otorga su ciudadanía a los hijos y nietos de emigrados, muchos de quienes viven en Brasil, país con 200 millones de habitantes.

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